Cuidar y lustrar un ferrocarril turístico de lujo

El Transcantábrico recorre el norte de la península uniendo las principales ciudades desde Galicia hasta el País Vasco
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La cornisa cantábrica cuenta desde hace años con unas de las experiencias turísticas más exclusivas del país. Se trata de los trenes transcantábricos: el Clásico y el Gran Lujo. Dos cruceros ferroviarios de cinco estrellas que recorrer el norte de España y que suponen, además, un importante patrimonio material, pues cuentan, por ejemplo, con coches Pullman originales de 1923. Los responsables de que estos ferrocarriles de lujo, cuyos itinerarios pueden superar los 3.500 euros, sigan conservando el esplendor de aquella época son los empleados de la empresa Limnova, ubicada en el ferrolano barrio de Canido.
Esta empresa de limpieza, que Luz Piñeiro creó hace siete años, lleva seis encargándose de la limpieza integral, tanto interior como exterior, de estos convoyes. Renfe, que es la empresa matriz de estos cruceros, ha confiado durante todo este tiempo en la firma ferrolana para lustrar y acomodar dos de sus estandartes en el sector turístico. “Tanto para mí como para los empleados es un empujón anímico enorme que una empresa como Renfe haya depositado esa confianza en nosotros”, explica Luz.
Aunque la empresa desarrolla durante todo el año tareas integrales de limpieza en otros ámbitos, como servicio en el hogar, en empresas, garajes o, incluso, tras un incendio, la gerente reconoce que estos seis contratos con los Transcantábricos han supuesto un refuerzo y un aliento para seguir adelante en estos años de crisis. En total, este servicio ocupa a Limnova unos siete u ocho meses, pues la temporada de estos trenes comienza, aproximadamente, en Semana Santa y finaliza a finales de octubre o principios de noviembre.
El servicio de limpieza se realiza semanalmente en la estación de Ferrol y ambos ferrocarriles se van alternando, “una semana le toca al Clásico y la siguiente al Gran Lujo. Y así sucesivamente”. “La profesionalidad y la experiencia de nuestro equipo es lo que nos permite hacer este trabajo con calidad y en plazo”. Se trata de un servicio de cuatro horas, que comienza a las diez de la mañana, cuando los pasajeros desembarcan del tren, y que supone la limpieza integral de 250 metros de ferrocarril.
En contadas ocasiones la limpieza tiene que hacerse por causas de fuerza mayor en alguna otra estación; pues incluso ahí acuden los empleados de Limnova a realizar su trabajo.
Normalmente, explica la gerente de la empresa, acuden seis o siete personas de las nueve que conforman la plantilla. Después de tantos años, la distribución del trabajo se hace de forma casi automática, cuenta Luz. Dos de las chicas se encargan de la cocina –“que es enorme y como es lógico requiere bastante tiempo”, dice-, otras dos se encargan de los salones y el resto de las habitaciones. Los cristaleros, paralelamente, se ocupan de las ventanas y el exterior del convoy. Cada uno de ello –son de épocas distintas- tiene sus particularidades y exige adaptar el método de trabajo. El Clásico cuenta, por ejemplo con más moqueta y el Gran Lujo con más salones o una zona de pub. Sin embargo, las calidades de los materiales son de máxima calidad en ambos, lo cual incluye, por ejemplo, maderas nobles –algunas de mucho valor- o tapizados exclusivos.
La confianza que la compañía pública ha depositado en Limnova es tal que el pasado mes de agosto fueron requeridos para acondicionar otro de los trenes estrella de Renfe, el Al-Andalus, con más de 400 metros de largo. Esta “joya ferroviaria”, que normalmente transita por el sur de la península, hizo una parada en Santiago a finales de verano y la empresa de limpieza de Canido fue, de nuevo, la elegida para lustrar los salones y las habitaciones utilizadas antaño por los miembros de la monarquía británica.

Cuidar y lustrar un ferrocarril turístico de lujo