El primer temporal de otoño deja tras de sí una docena de daños en edificios de toda la ciudad

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El primer temporal de la temporada trajo consigo un aviso  amarillo que dejó tras de sí una docena de incidencias menores por toda la ciudad. En realidad, el viento comenzó a soplar durante la noche anterior, lo que obligó a los bomberos a actuar ya desde entonces. Sin embargo, muchos de los incidentes no eran importantes, y pudieron esperar al día siguiente, para ser examinados con más detenimiento a la luz del día. En total, los Bomberos atendieron cerca de una docena de llamadas. 
Estas se sucedieron por toda la ciudad: en la calle de la Galera, una claraboya suelta que amenazaba con desprenderse, como hizo una rama en un árbol de la calle de las Petunias, en el Barrio de Las Flores, o una plancha metálica en la avenida de A Pasaxe. En la ronda de Nelle se detectó una caída de cascotes y en el número 35 de la avenida de Arteixo, un andamio entero amenazaba con desprenderse desde el segundo piso. En la calle de Riego de Agua, una antena ya se había desplomado, y en la calle del Capitán Troncoso, una uralita. 
El viento amainó a partir de la seis de la tarde pero, para entonces,  el trabajo se había acumulado para los servicios de emergencia, que tuvieron que acudir a la calle de la Cultura, en Labañou, donde se habían desprendido unos cristales, o en la plaza del Maestro Mateo, donde emplearon una autoescalera para examinar los daños producidos por el viento.
Cierre de parques 
Hay que señalar que las rachas rara vez superaron los sesenta kilómetros por hora, por eso el aviso no paso del nivel amarillo en la ciudad mientras que en otros lugares si sopló con más fuerza, como en Camariñas o Finisterre. En el sur de la provincia, la alerta fue naranja. Sin embargo, desde el Ayuntamiento estaban preocupados por el efecto que podían tener en las zonas verdes de la ciudad. Por eso aplicó el protocolo de alerta por viento y procedió a cerrar los parques y jardines, lo que significó que instalaciones que se encuentran dentro de los parques, como la Casa de las Ciencias, también tuvieron que cerrarse durante las horas en las que se prolongó el aviso amarillo. Es una medida inusual, porque normalmente solo se procede a cerrar las zonas verdes cundo se trata de una alerta naranja, pero desde la Consellería de Medio Ambiente decidieron adoptar esta precaución debido a que muchos de los árboles todavía no se habían despojado de sus hojas, lo que les hace más susceptibles a la fuerza del aire. De todos modos, no se registró ningún daño en los árboles de las zonas verdes y, a partir de las cinco e la tarde la actividad cesó en el parque de Bomberos. 
Sin embargo, el mal tiempo todavía no va a abandonar la ciudad y se espera que, por lo menos durante la primera hora de la mañana, se mantenga el aviso amarillo en tierra, aunque también puede afectar al mar. Igualmente se esperan precipitaciones, sobre todo a partir de la tarde, cuando el viento haya aflojado. En cambio, la temperatura máxima aumentará en dos grados, llegando a los 20, así que será necesario un paraguas pero no el abrigo. 
La inestabilidad se mantendrá también durante la jornada del domingo, según la previsión de Meteogalicia. l

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