Reportaje | La música como la mejor de las medicinas

Los protagonistas del concierto, en uno de sus ensayos
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Dentro del programa “Cultura Accesible e Inclusiva”, el Ayuntamiento y la Fundación Emalcsa vienen de darle alas a un proyecto presentado por la asociación cultural Tres por Cuatro, donde la música fue la mejor de las compañeras durante el curso para los socios de la Fundación Adcor, de Personas Adultas con Discapacidad Intelectual y AIND (Asociación para la Integración del Niño Disminuído), que descubrieron que los mantras que preparó el profesor Robert Pier actuaron mejor que la medicina.


Prueba de ello, es que los hay que se aliaron con el ritmo en unas cuantas clases y algunos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), que no se atrevieron a cantar en las sesiones, acabaron soltando letras al aire en casa y eso todo es magia con forma de canción.


Los alumnos lo demostrarán mañana a las 12.00 horas en el centro cívico de Monte Alto. Será el regalo final a una experiencia donde todos, tutor y aprendices, se llevaron una sonrisa pintada en la cara. Y es que Pier no puede dar mejor ejemplo de superación con su presencia ya que padece una hemiplejia desde que nació. Sin embargo, esto no es impedimento para dedicarse a lo que más le mueve, una guitarra que golpea con talento después de hacer doble esfuerzo: “Este es el trasfondo del taller, quién mejor que yo para empatizar con el colectivo y sus necesidades motoras y de sensibilidad”.


El coruñés dice que su alma es el mundo y con ese carácter errante que lo lleva de aquí para allá, se quedó este año en casa con el título de técnico sociosanitario y las ganas de que estas personas den pasos de gigante como él. Lo consiguió. Pier confiesa que fue el primer sorprendido: “Mejoraron muchísimo en la concentración y la psicomotricidad” ya que los más arrítmicos terminaron acompasando con percusión cada uno de los mantras que le dedican al agua, a la tierra, al aire y el fuego y que tienen mensaje medioambiental de fondo.


Hace tres años
El primero lo compuso Pier hace tres años y atiende a la necesidad de no despilfarrar el agua. Después vinieron los demás: “Hablan de no prenderle fuego a los montes, de no utilizar tanto el coche y más el transporte público y la bici y de no arrojar basura al mar”.


Son canciones sencillas que los de Adcor y AIND se aprendieron de carrerilla y que fueron capaces de crear “nuevas conexiones neuronales” que mañana saldrán a pasear en el edificio de Monte Alto: “Se me escapa de las manos todo esto”. Pier nunca pensó en lograr tantos avances. Ellos tampoco y en su cara, asegura, se refleja la autoestima que ganaron en todo este tiempo al verse capacitados de dominar un conjunto de temas que acompañarán con maracas y lo que Robert define como huevitos sonoros.


Desde febrero hasta hoy, la música hizo efecto con tan solo cuatro mantras como cuatro aspirinas que el público podrá disfrutar desde el asiento y otros tantos que tienen que ver con las cuatro estaciones del año. Así que desde el verano, los protagonistas harán que caigan las hojas de los árboles y huela a cocina de leña para adentrarse en la primavera con otras texturas y colores musicales.


El experto también trabaja esto en la ONCE con idénticos resultados y aunque tiene varios discos en la guantera, no logró nunca mejor recompensa hasta ahora como la de verlos cómo disfrutan cantando y tocando. Desde el colectivo Tres por Cuatro tratarán de ampliar la actividad con alguna actuación más. Para que el arte con melodía siga haciendo magia por distintos escenarios.

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