“Sabemos que los más de 50.000 visitantes no vienen al MAC por casualidad”

Asegura que en pocas semanas se cubren todas las fechas para las actividades sociales y educativas QUINTANA
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Porque se trata de que la gente vaya, el MAC se enfrenta cada año a un puzzle. Carmen y su equipo saben qué piezas necesitan para atraer a los curiosos y las buscan. Aprovechan sus recursos y el factor suerte completa un rompecabezas que acaban viendo 50.000 puntitos negros.  

Decía Gardel que 20 años no es nada. ¿Qué significó todo este tiempo para el museo?
Hace 20 que se inauguró y diez que se reinauguró. No hemos querido hacer nada especial porque preferimos seguir trabajando y afianzar algunos de nuestros proyectos. Lo único extraordinario ha sido la edición de unos sellos en colaboración con la Asociación Filatélica de Galicia, que son de libre circulación, pero que tienen interés para el coleccionista porque no existen sellos de artistas contemporáneos. Aquí están recogidos tres artistas como Jorge Perianes, Yago Hortal y Carlos Cánovas, así como la fachada del museo. En total, son 200 ejemplares, lo que le da un carácter especial. 

A nivel expositivo no ha estado nada mal 2015, ¿no cree? 
Llevamos una muy buena temporada de exposiciones y todavía faltan dos antes de que termine el año. Por una parte, cuando retiremos la del chino Wang Guangyi, que supuso abrir la mirada a la obra de un artista conocido internacionalmente aunque no en España, pasaremos a una exposición sobre “Narrativas monumentales, figuras, paisajes y rituales”, donde todas las piezas están al servicio de un estudio determinado del paisaje. Aquí se podrán ver obras de Richard Serra o Adrian Paci. Estará comisariada por Álvaro Negro en su primer trabajo como tal, un artista que además de gallego, está muy vinculado al MAC. Antes, estará la muestra de Lino Lago, que vive en Lituania. Presentará por primera vez una colección sobre el animalismo en España, con un apartado de obras anteriores y otro creado expresamente para la ocasión. 

A día de hoy, el MAC no ha bajado el nivel en comparación con otros centros.
Nuestro trabajo nos cuesta y eso lo tiene que dictaminar el público. Lo que intentamos es diversificar la oferta y que el visitante pueda acudir a una de las exposiciones sino a todas, que disfrute viéndolas, teniendo en cuenta que una de las críticas al arte contemporáneo es que no se entiende. Esto no aquí pasa porque siempre ha habido una exposición de fácil visualización. Es verdad que cuando hay piezas más difíciles de entender, las acompañamos de buenos textos que den con la clave. El apartado educativo es pionero en Galicia. En cuanto a la oferta expositiva, tratamos de mostrar desde la obra de artistas emergentes casi siempre gallegos a los nacionales e internacionales como Paula Rego, que próximamente expondrá en Madrid. Es algo que el público agradece porque le damos una pequeña visión del mundo. 

¿Cómo se trabaja en el MAC?
Es como un pequeño puzzle donde utilizas los recursos que tienes a tu alcance, sabes lo que quieres y lo buscas. También influye la suerte, está claro. Después está la línea a seguir dentro de un plan estratégico, que debe estar en sintonía con tratar de que la gente venga a ver las exposiciones, no de echarla. En este sentido, no llevamos una línea sumamente contemporánea o de propuestas muy arriesgadas, sino de más entendibles y de jóvenes artistas. Siempre hay varias con creadores de aquí porque vamos de lo local a lo internacional. Lo uno no quita lo otro. 
Quizás la situación del museo puede ser un hándicap. A mucha gente le cuesta acercarse hasta aquí.
Es un hándicap y, a la vez, es la gran suerte. Sabemos que los más de 50.000 visitantes no vienen al MAC por casualidad. Los 50.000 vienen a ver alguna de las exposiciones o a participar en actividades de un museo, donde todos los días pasan cosas y hay talleres de fotografía o videoarte, que nos ayudan a que esté vivo. Son reales y no pasan por la calle y entran. Alguna vez me encontrado con visitantes que me piden unirse a mi explicación o han venido cuatro veces. Es algo a lo que no me acostumbro. Me conmueve. También los hay que vienen con sus hijos, que ya han visitado una muestra y son ellos los que les han pedido volver a verla. Después se van encantados con lo que les han contado sus pequeños. Hay que tener en cuenta que 8.000 de esos 50.000 son niños y jóvenes que vienen en 300 grupos de colegios a lo largo del curso. Desde el año pasado tenemos un programa en el que artistas gallegos dan talleres en centros educativos del rural gallego. En esta entrega, lo hemos incrementado a 50 artistas y 100 actividades en 50 colegios de toda la comunidad. Entendemos que muchos no tienen los medios para venir al museo y no es que llevemos el museo a los centros, pero sí ponemos en comunicación al artista con el colegio. Es algo muy innovador porque no existe en otro sitio y tiene una doble función: la de seguir vinculando al artista, que ha pasado por el MAC a través de una residencia o beca y obligarle a preparar una sesión, lo que le permite abrirse a otros campos que igual no hubiera descubierto por si mismo. Por su parte, los niños tienen un contacto directo con la forma de hacer de un creador. 

Las ayudas a los artistas constituyen también un apartado importante.
Somos conscientes de las dificultades por las que pasan los artistas y hemos dado ayudas de movilidad y para gestiones fuera de España. La realidad social nos ha llevado a aumentar ese apoyo a los creadores.

¿Qué supuso la fusión con Gas Natural?
Pertenecí a una empresa que pasó a ser otra de forma natural. No nos hemos quedado. La primera vez que me reuní con el director general de Barcelona para proponerle lo de las residencias artísticas iba con un poco de miedo, pero se lo expliqué y me dijo: “Claro, en estos tiempo es la única forma de trabajar”.

“Sabemos que los más de 50.000 visitantes no vienen al MAC por casualidad”