Un mapa sobre los afectos del ser humano y de cómo la bondad siempre aflora

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Ana Merino (Madrid, 1971) se ha apuntado a esa frase tan gallega del “chegar e encher”. Con su primer poemario, “Preparativos para un viaje”, ganó el premio Adonáis, y con su primera novela, “El mapa de los afectos”, acaba de llevarse el premio Nadal. La autora presenta la obra mañana (20.00 horas) en la Fundación Luis Seoane.

“Tras el premio me encuentro feliz, se repite la magia del primer poemario. Además es un premio que dialoga con literatura maravillosa con la que me he formado y eso me tiene llena de dicha”, comenta Merino, quien también ha sido prolífica en cómic y teatro.

Bebiendo de fuentes como la “Antología de Spoon River” de Edgar Lee Masters, los hermanos dibujantes Jaime y Gilbert Hernández o de Iván Turgueniev, la autora conformó una “novela de maduración” donde ha incorporado su imaginario en un universo extenso de personajes.

“Lo que vertebra la novela es la condensación de personajes, la comunidad. Ellos resuelven el enigma completo de la obra”, dice Ana Merino, quien apunta al nacimiento de “El mapa de los afectos” al hecho de “haber interiorizado Estados Unidos”, donde reside desde hace 24 años, y de haber engarzado “muchas miradas” en una sola pieza.

La autora, afincada en Estados Unidos desde hace 24 años, bebe de referentes como Edgar Lee Masters, los hermanos Hernández o 
el ruso Iván Turgueniev

El eje central, explica, es el hecho de que la bondad siempre aflore en el ser humano. “Cómo resolvemos el dolor y el sufrimiento me interesaba como escenario literario, en la novela se articulan muchas bondades: la del que toma responsabilidad de algo que nadie quiere hacer, la del que recoge animales, los maestros que se entregan a los niños... la bondad está en nosotros y en este caso me interesaba que lo literario permitiese reflexionar sobre la sociedad”, cuenta.

Merino, catedrática y fundadora del máster de escritura creativa en español en la Universidad de Iowa, cree que en los tiempos que corren “falta más lectura y literatura”. “En los planes de estudio tiene que haber un cuidado social, hay que volver a leer e introducir la lectura en el espacio familiar, en el espacio de los afectos”, señala la escritora, ya que cree que “la literatura va a generar esa necesidad de entender a otras personas”. Además, pide apoyo a los maestros en su difícil tarea formando nuevas mentes.

Un mapa sobre los afectos del ser humano y de cómo la bondad siempre aflora