El Ayuntamiento reorganiza el servicio de voluntarios de la crisis

10 abril 2020 A Coruña.- Protección Civil y el 092 se acuerdan de los niños que cumplen años confinados Miembros de Protección Civil felicitan desde la distancia a un pequeño el día de su cumpleaño
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La vida cotidiana se tuvo que dejar en suspenso por culpa de la emergencia sanitaria, pero poco a poco vuelve a sus cauces. En Participación Ciudadana lo experimentan en primera persona, porque cada vez más voluntarios que se apuntaron para asistir a las peronas encerradas durante el confinamiento están abandonando el servicio. Carmen Pita explicó que se está reorganizando el servicio, tratando de adaptarse a la situación: “Tenemos personas de sobra, pero hay que adecuarse a las necesidades de gente, porque a lo mejor ya no tiene sentido hacer los recados, pero sí hacer acompañamiento”.

Cuando se hizo el llamamiento pidiendo manos para asistir a las personas mayores que no podían salir de su casa por miedo al coronavirus, unas 530 voluntarios se fueron apuntando. Fueron unos días de mucha actividad en los que, con la asistencia de Protección Civil, se ponían en contacto a estos ciudadanos solidarios con los demandantes de ayuda. Los presentaban y, en la mayor parte de los casos, se establecía una comunicación directa entre las dos partes.

Eso permitía que cada persona que lo necesitara tuviera un voluntario a mano en cualquier momento.

Bajo control

Las necesidades inmediatas están bajo control, así que ahora toca decidir qué se hará con el servicio. “Estamos un poco en eso ahora, pensando en cómo hacer la desescalada teniendo siempre en cuenta que las personas no queden desatendidas”, dice Pita.

Conviene destacar que, aunque ahora es posible salir a la calle, no todo el mundo está dispuesto a ello. La omnipresencia de las mascarillas que lucen los transeúntes es un recordatorio constante que el peligro no ha pasado, y la población de riesgo es muy consciente de ello. “La gente mayor va saliendo a la calle pero todavía hay muchísimo miedo”, en opinión de la directora de Participación Ciudadana. Muy pocos mayores han llamado para decir que ya no necesitan ayuda.

De los 530 voluntarios registrados, solo hay unos doscientos activados. “La gente empieza a trabajar y a estudiar y la disponibilidad ya no es total. Pero como tenemos tantos, no importa”, explica Pita. A las instalaciones municipales, también regresa la actividad, y los primeros en acudir a sus puestos de trabajo son los mandos, que  se reúnen para estudiar cómo se va a organizar el servicio. “La idea no es eliminarlo, sino transformarlo. La necesidad es menor, pero aún existe”. Además, también hay que tener en cuenta la incertidumbre y le miedo a otro brote que aconseja mantener el servicio: “Nosotros seguir, seguimos”.

El Ayuntamiento reorganiza el servicio de voluntarios de la crisis