Crece la cifra de parados que acuden a entidades sociales para buscar trabajo

gran parte del trabajo docente está a cargo de profesores voluntarios pedro puig
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El aumento del paro durante el último año y la saturación del Servicio Público de Empleo han llevado a muchos desempleados a recurrir a otros canales de ayuda, como las entidades benéficas, para encontrar un trabajo. En Padre Rubinos, por ejemplo, atienden cada día a veinte personas con este objetivo. Un número que, según Sor Clara, directora del Refugio, va en aumento. “Nuestro perfil de usuario ha cambiado mucho y cada vez es gente más joven cuya principal necesidad es encontrar un trabajo”, señala la religiosa.

Sor Clara explica que Padre Rubinos no cuenta, de momento, con instalaciones para formar a los usuarios, así que su función es derivarlos a otras entidades o al Ayuntamiento. “Trabajamos en conjunto con la Red Emprega Coruña y Cruz Roja, para que puedan acudir a sus cursos”, apunta Sor Clara. Precisamente, el programa de Formación y Empleo de Cruz Roja en A Coruña es uno de los que más éxito está teniendo, con un grado de colocación del 65% (de más de 300 participantes de la provincia).

 

contra la discriminación

Los desempleados coruñeses también encontraron un valioso recurso en el centro de formación Violetas de Cáritas, que el año pasado recibió a más de 200 personas. De los 118 usuarios que finalmente realizaron cursos, el 22% consiguió trabajo (el 30% en 2011). Un porcentaje nada desdeñable si tenemos en cuenta que la destrucción de empleo en la capital herculina ha crecido exponencialmente.

El centro imparte varios tipos de cursos, tanto para desempleados en general, como aquellos orientados a personas con mayores dificultades por diferentes tipos de problemáticas. “Estamos homologados por la Consellería de Traballo para impartir algunas especialidades formativas a desempleados, como el curso de atención sociosanitaria”, explica la directora del centro, Ángeles Ferreño. “Y por otra parte, programamos y ejecutamos acciones formativas de nuestra entidad, en los que establecemos criterios propios de selección y participación”, puntualiza.

Así, desde hace dos años, el centro Violetas participa en el Programa Operativo de Lucha contra la Discriminación (POLcD), subvencionado por el Fondo Social Europeo para impartir varias materias: desde habilidades para el empleo a especialidades formativas en madera, albañilería y modistería básica, además de enseñanza complementaria. En este último, el centro cuenta con quince docentes voluntarios que ayudan a los participantes a mejorar su educación. “Aunque pueda parecer que la orientación laboral es lo que más interesa, hay mucha demanda para la preparación académica”, apunta Ferreño. Pero las iniciativas del centro Violetas no acaban ahí, pues también desarrolla proyectos propios como clases de alfabetización básica. “Nos encontramos con personas que apenas saben leer ni escribir y eso es necesario para poder participar en cualquier curso de capacitación profesional”, destaca la directora del centro. Ferreño también recuerda otro proyecto propio, como el programa “Medranza” para mujeres, cuya séptima edición se puso en marcha hace una semana. “Más allá de lo prioritario, que es incorporar a alguien al mercado laboral, nuestro objetivo es mejorar la motivación y la autoestima de las personas”, subraya Ángeles Ferreño.

Crece la cifra de parados que acuden a entidades sociales para buscar trabajo