La tramitación de multas reduce la necesidad de la grúa, cuyo servicio registra pérdidas

17 diciembre 2009 A Coruña.- La Policía Local vuelve a retirar los coches mal aparcados en el edificio de Proa, en Matogrande
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Corren malos tiempos para la grúa. El que en su día fuera la principal herramienta contra el estacionamiento irregular cada vez es menos necesario. La grúa siempre ha sido un servicio deficitario en A Coruña, pero ahora lo es más que nunca, y la actual UTE (Unión Temporal de Empresas) formada por Valoriza y Sogesel. ha denunciado el actual contrato por considerar que le produce pérdidas que no puede asumir y que generar un desequilibrio económico.

El Ayuntamiento ya denegó en junio la petición de la concesionaria de más de 400.000 euros de indemnización por los dos primeros años y aumentar en 200.000 euros el precio al año hasta el final de la concesión, en 2012. El Gobierno local se negó y se limitó a señalar que la UTE tenía que haber previsto esos problema. Actualmente, ya paga 1,3 millones de euros al año, pero fuentes del sector que han sido consultadas reconocen que se trata de una cifra bastante baja para mantener el equipo actual. “La culpa es de la UTE –señalan estas mismas fuentes–por presentar una oferta demasiado baja”. 

En su día Véndex había sido ya la titular de la concesionaria de grúas, junto con el de la ORA. Y ya entonces había dado pérdidas. Fuentes municipales señalan que entonces, el servicio de grúas incluía ocho, pero ahora son seis (tres por turno) y la carga de trabajo sigue siendo baja: el año pasado,  se retiraron 5.738 vehículos, cuatrocientos más que en 2016, pero muy por debajo de los 7.432 de 2014, antes de que entrara en vigor la nueva concesión. 

Sobredimensionado 
“Es un problema general. La mayor parte de las ciudades tienen un servicio de grúa sobredimensionado”, señalan fuentes del sector. Ahora que se han solucionado los problemas administrativos que provocaban que la mayor parte de las multas no llegaran a tramitarse, la retirada de vehículos ya no es tan necesaria. “No ocurría solo con la ORA, la mayor parte de las multas simplemente no llegaban a pagarse”, explica un policía municipal. 

Ante esta situación, los conductores podían acumular docenas de multa sin enterarse, simplemente porque no había funcionarios que se encargaran de enviarlas como era debido. Sin embargo, la llegada de la Marea Atlántica cambió las cosas: ahora es el propio cuerpo municipal el que se encarga de tramitar las sanciones. 

Pero con el actual contrato, el servicio de grúa recibe una cantidad fija sin importar el número de vehículos que recoja, en vez de percibir dinero por cada vehículo que llevan al depósito municipal. Eso significa que, en un principio, la baja carga de trabajo no debería haber afectado tanto a la concesionaria, pero el problema, según señalan algunas fuentes, fue que tuvo que abonar cuantiosas indemnizaciones por la reducción de plantilla que acometió. 

Ya en febrero de 2015, 40 trabajadores se manifestaron porque temían que con las condiciones del contrato actual, que fue redactado durante el Gobierno de Carlos Negreira, peligrarían puestos de trabajo. El portavoz de UGT, Pedro Fernández, señalaba durante la protesta que quienes habían elaborado los pliegos de condiciones demostraban una ignorancia total y absoluta del servicio. “Vienen a por el convenio colectivo y los puestos de trabajo”, había predicho el sindicalista.

La tramitación de multas reduce la necesidad de la grúa, cuyo servicio registra pérdidas