La nueva conexión con Meicende obliga a los buses a forzar la velocidad

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Aunque el tiempo no acompañó, para muchos de los usuarios de bus en Meicende el de ayer fue un día especial: por primera vez el bus urbano coruñés recorría la travesía de Meicende y llegaba la la avenida del Butano, recogiendo pasajeros en los dos sentidos antes de regresar a la ciudad. “Llevábamos mucho tiempo esperándolo”, comentaba una señora que se protegía como podía de la lluvia. Pero al volante las cosas se ven diferentes. Las líneas 6 y 6A atraviesan toda la ciudad, de punta a punta, y tienen una hora y diez minutos para completar el circuito, a pesar de que, desde ayer, se han añadido cinco nuevas paradas.
Como se esperaba, los primeros en disfrutar del nuevo servicio de bus fueron los trabajadores que se desplazan diariamente a trabajar a los polígonos comerciales y que ya no tienen que caminar hasta el final de la travesía de Meicende para coger el bus urbano coruñés. Los más beneficiados son, sin duda, los más cercanos a la parada de la avenida del Butano, puesto que se ahorran caminar más de un kilómetro hasta las afueras de Meicende.
Es precisamente ese kilómetro, salpicado de semáforos, el que tienen que recorren los conductores de bus en una contrarreloj, algo de lo que no son conscientes los pasajeros.

más paradas
“Está bárbaro”, comentaba una señora, que señalaba que la nueva parada del bus urbano le quedaba al otro lado de la calle, nada más bajar de su casa.  Por su parte, otro pasajero comentaba que deberían haber puesto una parada en sentido de ida en la avenida del Butano, como las hay en la travesía de Meicende, para evitar tener que esperar a que el bus complete el giro para bajarse.
Pero, detalles aparte, el primer día del nuevo servicio es del agrado de los viajeros. Muchos llevaban años esperándolos.

La nueva conexión con Meicende obliga a los buses a forzar la velocidad