A dar la cara en Balaídos

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 Llegó al primer derbi. Acaba de tragar el deportivismo el bochornazo del sábado y no hay tiempo para digestiones placenteras. Llegó la visita a Balaídos y se dirá a toro pasado si en el mejor o peor momento. Dependerá de la imagen y, sobre todo, del resultado. Un partido de estas características siempre tiene un resultado incierto en las apuestas.
Ni el 0-5, ni el 0-3 ni la Copa del 99 con el Turu... Eso no juega. Es una bonita referencia, pero nada más. Como la mayoría de los equipos de Primera, el Celta está compitiendo más que el Depor. No mejor, pero más en lo que dura un partido. Los blanquiazules aguantaron bien en Eibar, pero se deshicieron con el paso de los minutos ante el Madrid.  No ha habido tiempo para preparar este enfrentamiento ante un rival hecho desde el año pasado. El Deportivo está confeccionado en los últimos meses.
Así que si los herculinos quieren mojar en Vigo tendrán que ponerse el mono de faena y no dejar maniobrar al rival. Posiblemente no sea el día hoy de definir el estilo, ni el rival es el Eibar o el Granada, pero tampoco el Madrid. El Celta es un equipo dinámico y, si los herculinos quieren sacar algo positivo, tienen que romper el juego local.
Debe ser el equipo coruñés valiente. Avisaba el técnico de que no quería un suicidio ante los blancos y pareció una inmolación. No por este error hay que colgarse del larguero. Los futbolistas también tienen que valorar que, si no hubieran fallado, posiblemente la derrota hubiera sido un ‘1-3’. No por ello hay que renunciar a algo de lo que Riazor siempre estará orgulloso, que su equipo juegue bien, pero a veces hay que ‘pincharla’.
El Celta tiene una mecánica de juego interiorizada y, aunque falla como todos los equipos, no lo hace más que las escuadras que presumiblemente estarán en lo alto de la tabla.
Al Depor no le vale dominar veinte minutos, aguantar hasta el descanso. Salir con otro cuarto de hora de efluvios de fútbol en la reanudación y achicar hasta el final. Amén de que los partidos tienen su propia vida y se desenvuelven por caminos dispares, hay algunos axiomas previos como mantener la competitividad a lo largo del encuentro. El Deportivo ha jugado dando buenas vibraciones en fases de todos sus enfrentamientos, regulares y malas. El tono físico va directamente ligado a estas últimas sensaciones. Es evidente.
Hay que pedirle a los blanquiazules un esfuerzo titánico. Tienen que aguantar todo el partido dando la cara. En un derbi no se puede guardar nada. Se entiende que así será, porque además es lógico pensar que el resultado del otro día es una espina clavada en la garganta de los jugadores. Querrán sacársela y gritar. Por encima de los nombres, los sistemas y posiciones, el derbi lo envuelve todo. Los puntos en la tabla aún no son significativos pero los olívicos se sienten superiores.

A dar la cara en Balaídos