El ANPA del Rafael Dieste alerta sobre un juego violento que se extiende entre los niños

El patio del Rafael Dieste pedro puig
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Aunque esta clase de comportamientos son bastante frecuentes y rara vez suponen un verdadero problema, el ANPA del Rafael Dieste ha dado la voz de alarma entre los padres para atajar una práctica que parece haberse vuelto demasiado popular. Se trata del “pecho descubierto”, un juego muy simple en el que “el salvaje de turno aparece gritando esas palabras y golpeando en la zona del esternón”.
La situación ha inquietado a la asociación de padres lo suficiente como para advertir a la comunidad escolar. Es más, la dio a conocer a petición de la directiva del centro, dado que los profesores fueron los primeros en descubrir lo que estaba ocurriendo: “Os pedimos que os intereséis por el tema, que le preguntéis a vuestros hijos, que de ninguna manera consientan en ser víctimas pero menos todavía en ser agresores”.
En realidad, el ANPA no considera esta práctica como un juego, sino como una “agresión encubierta” y señala además que se trata de un sitio muy peligroso para propinar golpes sin medir su intensidad. Por eso pide a los padres que tomen cartas en el asunto, al tiempo que recuerda que la comunidad escolar “la formamos todos y es responsabilidad de todos que pueda haber una convivencia pacífica y edificante”.
Los escolares suelen practicar juegos de este tipo y el ANPA señala que este curso comenzó a hacerse popular en el Rafael Dieste los “achantes”: consiste en chasquear los dedos delante de los ojos de otro. El impulso habitual es cerrar los ojos y entonces se supone que se “achanta”, así que se le castiga golpeándole con el nudillo en un brazo. “Hay niños que lo tienen sembrado de pequeños cardenales redondos cerca del hombro. Sobre todo los de primero”, señalan desde el ANPA.
Pero los padres distinguen entre este juego, que al fin al cabo es voluntario y se ha por pura diversión, que el “pecho descubierto”, que lo puede sufrir cualquier escolar desprevenido.

El ANPA del Rafael Dieste alerta sobre un juego violento que se extiende entre los niños