Los 30 kilómetros de costa más protegidos

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Con el traje que gastaban los cabos de artillería en 1929, Antonio de Hevia y Pumariño regresa al siglo XXI para contar todo lo que se movió en el mar desde las Sisargas de Pondal hasta el cabo Prior en una nueva remesa de visitas guiadas teatralizadas, que se detienen esta vez ante la fortaleza del monte de San Pedro.

Con una primera vuelta ayer para la que se agotaron las plazas, el Ayuntamiento emprende una ruta por los 4.000 metros de senderos, donde los curiosos caminarán por las entrañas de un cañón. Pasearán por el jardín del Capitán donde las sombras las marcan palmeras venidas de California y se irán con datos en el bolsillo tales como que la última vez que se probaron las baterías fue en 1977, pero que nunca se llegaron a usar de forma real.

Así es que el guía enseñará una y otra vez la sala de telemetría que ocupó durante años, donde calculaba la distancia de posibles enemigos y esa precisión pasaba a una mesa de cálculo en la que procesaban la información. Para el especialista, estos dos elementos son las joyas del parque, que se completa con una mesa de trazado y un foso, en el que los visitantes podrán ver el ascensor hidráulico encargado de llevar los proyectiles hasta la superficie.

Con todas las llaves intactas y la sensación de estar en los años 20 –en parte porque las salas conservan el aspecto de antaño–, De Hevia sacará a relucir parte de la historia naval y descubrirá que no hubo 30 kilómetros de costa mejor defendidos que los de esta punta del mapa.

Los 30 kilómetros de costa más protegidos