Las víctimas del terrorismo zanjan sus diferencias con el PP y dirigen sus críticas a Urkullu

GRA179. VITORIA, 24/01/2014.- (De i a d) Los miembros de Covite, Colectivo de Victimas del Terrorismo, Rubén Mújica, Consuelo Ordóñez, Carmen Borrajo, Laura Martín y Maite Pagazaurtundua, en la presentación hoy de

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) dio por zanjadas sus diferencias con el PP por la gestión del final de ETA del Gobierno central y dirigió ayer sus críticas al lehendakari, Iñigo Urkullu, a quien acusó de ser “un pastor que protege el lobo y no a las ovejas heridas”.
Tras la agria polémica mantenida hasta el jueves por Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite y hermana del dirigente del PP asesinado por ETA, Gregorio Ordóñez, así como por su viuda, Ana Iribar, ayereste colectivo de víctimas dio un giro de 180 grados a su discurso en contra del PP y quiso poner fin a la controversia.
El pasado jueves, Consuelo Ordóñez, muy molesta por la celebración de un homenaje del PP en San Sebastián a todas las víctimas de este partido asesinadas por ETA el mismo día en que se celebraba el 19 aniversario del atentado contra su hermano, llegó a decir que ahora se está “más cerca que nunca de que (los terroristas) consigan todo lo que no consiguieron mientras mataban”.

reproches
Una hora más tarde, la presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, le contestó tajante que nadie puede “dar lecciones de ningún tipo, ni reprochar nada” al PP vasco, que ha demostrado durante años su “coraje” y “compromiso” en la lucha contra ETA.
Ayer, en una rueda de prensa celebrada en Vitoria para presentar el “Mapa del Terror” que ha elaborado Covite, en el que se documentan 600 asesinatos terroristas cometidos en Euskadi desde 1960 hasta 2009, Consuelo Ordóñez quiso poner fin a la polémica con el PP y aseguró que existe el compromiso de hablar “largo y tendido” con sus dirigentes para tratar de llegar a un “entendimiento”.

sensibles
El diputado general de Álava, Javier de Andrés (PP), que asistió a esta presentación, dijo que su partido no quiere “que nadie se sienta desamparado” y justificó las palabras de Ordóñez al argumentar que las situaciones que viven las víctimas de ETA son “duras”, lo que las hace “especialmente sensibles a cualquier gesto o expresión” de los partidos o de la sociedad.
Preguntada ayer por este asunto, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, no quiso polemizar sobre esta cuestión y recalcó que el Ejecutivo va a mantener la política antiterrorista que ha defendido siempre, que pasa por que ETA se disuelva “sin condiciones ni concesiones”, y dejó claro que la banda no va a obtener “nada por dejar de matar”.

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