Reportaje | Los primeros capítulos de la historia naval de A Coruña

Al disponer Galicia de buenos astilleros, Colón lleva en su cuarta expedición una nao construida en estas tierras
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La relación marítima A Coruña se recoge desde los anales de la historia hasta la actualidad. El conocimiento primitivo se refiere a los navegantes fenicios a estas costas y es quizás el nexo de unión entre A Coruña y el mar. De hecho, las aventuras a Irlanda relatadas en su Libro Sagrado, demuestran la intensidad del tráfico. Sin olvidar el desastre de la Armada Real de Felipe II en su intento de invadir Inglaterra en 1588 y las consecuencias posteriores que tendría.

De Galicia también salió una de las naos que Colón llevó a América en su cuarto y último viaje, y es notable la aportación que hizo al comercio ultramarino.

En el siglo XIV, Gómez Pérez se encontraba instalado como mercader en A Coruña. En 1368 aparece como propietario de la nao “Santa María la Rosa” con la que comerciaba con puertos ingleses

Vasco Alonso, también mercader, residía en la ciudad en 1415, como propietario de la nao “Santa Inés”, con la que mantenía importantes contactos comerciales con los puertos de Inglaterra.

En 1440 es un tal García quien, afincado en A Coruña como mercader, figura como propietario de otra nao, con la que se dedicaba al comercio con los puertos de Génova y Valencia.

Álvaro Pérez toma asiento en A Coruña como propietario de la nao “San Miguel” y tenía estrechos contactos con los puertos de la Península y extranjeros.

Juan Alonso Lapido se instala en 1494 y se dedica al comercio marítimo. Tenía un ballener en propiedad con el cual mantenía frecuentes contactos con el puerto de Barcelona.

Entre 1453 y 1517 había en Galicia, un total de 18 naos mercantes, cuyo porte era de 235 toneles de media cada uno y constituían la base comercial del Reino. Aparte, embarcaciones extranjeras recalaban en los puertos gallegos y hacían la travesía en ambos sentidos, llegando a ser A Coruña uno de los principales puertos del Norte peninsular. En 3 de Julio de 1455, Enrique IV libra un privilegio, para que la ciudad pueda comerciar con el reino de Inglaterra, entregando al efecto las naves “Marieta” y “Cristóbal” en el puerto de Bristol, y de A Coruña, la “Santa María” y otra nao más.

El 20 de diciembre de 1522, Carlos I libra su real providencia, dando a la ciudad la Real Casa de la Especiería, por tener buen puerto y capaz de acoger navíos grandes, la Armada, debía descargar en este puerto las mercancías que procediesen de las Molucas. Al mando de esta flota se sitúa García Jofre de Laoisa.

En el puerto coruñés es donde se repara y avitualla en 1524, saliendo la expedición el 24 de junio de aquel mismo año con destino a dichas islas, la expedición organizada por Esteban Gómez y dirigida por Juan Sebastián Elcano. Estaba compuesta de siete barcos, cuya capacidad se repartía entre los 300 y 500 toneles. Son la “Santa María de la Victoria” y, como capitana de aquella escuadra, la “Sancti Spiritus”, en la cual viaja, Juan Sebastián Elcano.

También están “La Anunciada” y “San Gabriel” que eran naos, acompañadas de las carabelas, “Santa María del Parral” y “San Lesmes”, así como del patache “Santiago”. La “San Lesmes” acaba naufragando en aguas cercanas a la costa de Nueva Zelanda y allí fueron acogidos los supervivientes, por eso se cree que hay raíces de aquellos descendientes y que se conservam algunas costumbres que los marineros gallegos enseñaron a sus salvadores.

La importancia que tenía este puerto ó rada lo pone de manifiesto la Real Cédula que se libra el 3 de enero de 1528 por el rey Carlos I, dirigida al Concejo de la ciudad, pidiendo se abasteciese a la Armada de Simón de la Alcazaba, que se hallaba surta en puerto, librando otra Real Provisión, mediante la cual indica que se entregue a A Coruña el metal preciso para hacer la artillería para los barcos que van destinados a las Molucas y que se dejasen en la ciudad los moldes y demás material sobrante de dicha fundición, construyendo en 1529 dos Serpentinas para la defensa de la plaza las cuales pesaban 24 quintales cada una, así como un cañón doble pedrero.

Al disponer Galicia de buenos astilleros, Cristóbal Colón, en su cuarto viaje a las Indias, lleva en su expedición a la nao construida en estas factorías navales, la cual denominó “El Gallego” siendo esta propiedad de Alonso Cerrajero, vecino de A Coruña. La arrienda por 8.000 maravedíes mensuales, y la tripulación también era de los naturales de Galicia. Esta nao hace la travesía atlántica recalando en La Española, descubriendo para la corona la Guayana. Además, atraviesa el golfo de Honduras y una vez en Darién, Colón alcanza en 1503, las costas de Jamaica, pero lo harán como náufragos por haberse perdido las cuatro naos que formaban aquella expedición. Porque el 14 de abril de dicho año se hundía, “El Gallego” en aguas de Jamaica

Unos años más tarde, en 1552, la Junta del Reino de Galicia, acuerda construir una Escuadra que defendiese sus costas, y será la primera Escuadra de Galicia.

En 1622, tras recuperar el Reino recupera el voto en Cortes, antes cautivo en Zamora, acuerda abonar cien mil ducados para construir seis bajeles para la Armada Real.

Reportaje | Los primeros capítulos de la historia naval de A Coruña