El firme de la Marina ya presenta daños ocho meses después de abrirse

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El Gobierno local insiste en que no piensa recepcionar la obra subterránea si no está en perfecto estado, pero no hace falta buscar bajo tierra los defectos porque afloran hasta la superficie: las losas de la nueva calzada, abierta al tráfico en mayo del pasado año, está levantándose, ofreciendo un firme irregular y peligroso para el tráfico  que circula sobre él. Todo apunta a que será necesaria una nueva reforma y cerrarlo de nuevo a la circulación, a penas ocho meses después de su apertura. 
El problema radica en que los carriles llevan soportando el peso de 14.000 vehículos diarios desde que se abrieron, el 6 de mayo a pesar de que, como recordó el concejal de Movilidad, “hoxe en día hai unha alternativa subterránea que vai desde Alférez Provisional até a praza das Atochas”. Un peso muy grande para un enlosado que no se diferencia en nada al que soporta a los peatones. 
En realidad, ambas superficies están al mismo nivel. Por eso se instalaron vallas de obras a lo largo de su trazado, para mantener al público seguro y evitar que los vehículos invadan el espacio reservado a los peatones, porque en el proyecto original no se incluía ningún bolardo ni otra barrea en una zona casi peatonal. 
Daniel Díaz apuntó que su intención es “restrinxir” el tráfico en superficie a partir de marzo. La restricción de acceso anunciada por el Ayuntamiento comprende desde la Autoridad Portuaria hasta el hospital Abente y Lago y solo afectará a los vehículos privados. Los autobuses seguirán circulando con normalidad por las zonas de La Marina  y do Parrote, al igual que las motocicletas, vehículos de reparto, carga y descarga y residentes de la Ciudad Vieja. 
El actual Gobierno local sigue así el plan formulado por el Gobierno de Carlos Negreira, que consistía en restringir al máximo el tráfico de superficie, de manera que casi todo se canalizara hacia los túneles de La Marina y O Parrote. Pero esta idea no puede llevarse a cabo hasta que se abra el túnel de O Parrote, y hasta entonces todo el tráfico que se dirige a la zona del As Ánimas, el hospital Abente y Lago o el dique, tiene que hacerlo por superficie. Toneladas de vehículos que han aplastado el firme hasta levantar las piedras pensadas para una circulación mucho menos intensa.  

Orillamar
No es la primera vez que ocurre algo parecido. Fue notorio el caso de Orillamar, uno de los llamados “corredores verdes” con los que el gobierno de Javier Losada trató de recuperar la calle para los peatones. Invirtió 2,2 millones de euros y dos años para instalar adoquines que sustituyeron al asfalto e igualó la cazada con las aceras, y lo reabrió en marzo de 2011. Poco tiempo después, el adoquinado presentó daños, debido al intenso tráfico (es una ruta habitual del transporte público) que rodaba a diario por él. 
Y es que, en contra de lo que pueda parecer, las losas de piedra no son un material tan resisten como el asfalto a los rigores del tráfico motorizado. Por eso, el PP tuvo que cerrar a la circulación Orillamar y volver a recurrir al alquitrán y la grava, atendiendo a las demandas de los vecinos. Dos y meses y medio después, se reabría la calle, con el aspecto que tiene actualmente. 
El primer tramo del túnel, el que transcurre desde Palexco hasta María Pita, se abrió al tráfico el 12 de mayo, poco después de que se abriera también la circulación por superficie, lo que alivió al firme de los 30.000 vehículos que se esperaba que recorrieran  sus 530 metros. Pero la apertura del túnel de O Parrote, que en un principio se esperaba para octubre, no ha hecho más que demorarse por la falta de entendimiento entre Autoridad Portuaria y Gobierno local.  
Por el momento, el Gobierno local no ha anunciado si hará reparaciones o sustituirá el pavimento dañado por el más duradero asfalto. En cualquier caso, la obra está en período de garantía, de manera que sería la empresa constructora la encargada de llevarlo a cabo.

El firme de la Marina ya presenta daños ocho meses después de abrirse