Con la pólvora mojada

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Se atragantó. El Cerceda no jugó bien como para merecer ganar al Betanzos con comodidad, pero tuvo ocasiones para hacerlo. Si Cano y Herbert no tienen el día, las opciones de éxito se reducen. Ambos estuvieron con la pólvora mojada.
El plan combinativo del Cerceda se asfixió ayer. Javi Angeriz y Marcos Caridad, los dos centrales, fueron, junto al portero Diego, los jugadores de su equipo que más pases acertados efectuaron en el primer tiempo. El balón no llegó en condiciones a la zona de elaboración. Ni Élmer ni Granada, pareja de mediocentros, participaron activamente en la confección de los ataques. De esta forma, el juego ofensivo del Cerceda se volvió más directo, inestable e intermitente de lo habitual.
El Betanzos desempeñó bien su papel. A base de orden, con las líneas muy juntas y con muchas ayudas, no permitió que el rival se asociase con comodidad. Entre dos líneas de cuatro (la defensiva y la de centrocampistas) siempre estuvo bien posicionado el termómetro del equipo: Agulló. Por delante de él, Cristóbal y Sergito. Por fuera, simulando ser, en ocasiones, extremos, un lateral derecho en la izquierda (Tomás) y un mediapunta en la derecha (el excercedense Javi Ramos). Como futbolista más avanzado, en punta, se ubicó al anárquico Carba.
Lejos de sentirse asustado, el Betanzos se lanzó al ataque mientras le duró la gasolina. En la primera parte hizo tanto para marcar como el Cerceda. Javi Ramos dispuso de la ocasión más clara, pero su zurdazo, que buscaba la escuadra de la portería de Diego, tropezó con la mano salvadora del guardameta local. Aunque mejoró con el paso de los minutos, el Cerceda no inquietó al portero visitante Manu en el primer tiempo.
El Cerceda mejoró tras el paso por vestuarios. Sin hacer un fútbol brillante, pero llevando la manija, el control, gestionando el tempo pese a las esporádicas contras del Betanzos. Lemos, pasó a Cano a la posición de delantero, tiró a Herbert a la izquierda y acertó. Deshizo en añicos a un Coedo que trata de adaptarse a su nueva posición de lateral derecho. Sin ayudas, siempre tuvo las de perder en las acciones de uno contra uno.
Cano, que falló un penalti la semana pasada contra el Somozas, volvió a perdonar también frente al Betanzos. No acertó en la finalización tras un pase de la muerte de Granada desde el costado izquierdo. El balón salió cerca de la escuadra. Herbert tuvo otra clara, con Manu fuera del área. Hubo una opción más con el cuero rondando la línea de gol. Pero no. Los dos jugadores más desequilibrantes del Cerceda tenían la pólvora mojada.
Los cambios realizados tanto por parte del Cerceda como del Betanzos no llevaban encubierta ninguna alternativa a lo ofrecido hasta entonces. Ni variaciones tácticas ni mejoras de rendimiento considerables. Quizá la entrada de Eibe por Élmer desvelaba que el equipo local demandaba un mayor poderío ofensivo en la fase de creación.
El Betanzos, que acabó pidiendo la hora tras cinco interminables minutos de prolongación, neutralizó las últimas embestidas de un Cerceda con la pólvora mojada a base de acumulación y sacrificio.

Con la pólvora mojada

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