Arteixo-La tierra de los diecinueve asentamientos, y alguno más

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  reportaje de m. rodríguez

patrimonio - castros

Una capa de arena y sedimentos ha cubierto un asentamiento singular en Galicia. Hace 12.000 años, a los ancestros de la parroquia de Chamín se les ocurrió habitar O Reiro. “Un dos poucos ao aire libre da transición mesolítico-neolítico en Galicia”, apunta María Rozamontes, técnico responsable de Turismo en el Ayuntamiento de Arteixo, en “Arteixo de onte a hoxe”.
Vértebras de peces, raspadores, piezas talladas, cantos rodados... Son solo algunas de las riquezas que ocultaba O Reiro y que fueron rescatadas.
Pero éste no es el único del municipio. Solo de la edad de Hierro datan diecinueve castros. Aunque algunos de ellos podrían ser de épocas más recientes por los materiales que se encontraron.
Por parroquias, Morás y Arteixo son las que pueden presumir de un mayor número de este tipo de construcciones, con tres. Por ejemplo, en Santa Icía se puede reconocer alguna forma circular y atravesada por el túnel del tren. “Arrasados por construccións” se encuentra el de Figueiroa, que tenía una forma semicircular.
El coto de Santa Locaia (en Loureda) es de época medieval y está desvirtuado por una antena. A pesar  de ello, todavía se pueden ver los restos de este asentamiento ubicado en una zona rocosa del valle.
El castro de Pastoriza está oculto entre la maleza. En las inmediaciones de Monticaño, los ancestros aprovecharon la orografía y construyeron una protección de cinco metros. Galán, Laxobre, Rañobre, Penouqueira, Petón, Croas, Freón, Vigo, Canzobre, Castelo o Mirón, son otros de los puntos en donde se pueden encontrar estos pequeños tesoros.
Mientras, la carretera entre A Coruña y Lugo se encargó de arrasar el de Freán.
Especial mención merece el de Cociñadoiro en Suevos (excavado en 2006), que será trasladado a un centro de interpretación por las obras en Langosteira. Data de la edad de Hierro y estaba en buenas condiciones. Los arqueólogos Antonio Cano Pan y Fernán Gómez Filgueiras explican que la singularidad de este yacimiento se debe a que era un poblado dedicado a la metalurgia del bronce antiguo. Además, los trabajos en este entorno también sacaron a la luz tumbas que podrían ser celtas.

Megalitos > Un campo de golf en A Zapateira fue el detonante que llevó a que los túmulos más importantes de Arteixo, de la necrópolis del lugar, no se puedan reconocer.
A mayores, Arteixo puede presumir de la mámoa del Agra de Bons, un hallazgo relacionado con una extensa superficie en la que se encuentran túmulos al sur y a partir de los montes de Santa Locaia y que se ubican en su mayoría en A Laracha.


 

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