Dani Martín llena el Coliseum para repasar sus 18 años de carrera con El Canto del Loco y en solitario

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Nuria vino de Sada con la intención de que Dani Martín le hiciera volver a los 15 cuando “Zapatillas” era himno de una adolescencia que masticó en compañía del que daba las gracias a los “galegos” porque a mitad de semana estaban a 20 de conseguirlo. Llenarían el Coliseum como en los mejores años de El Canto del loco. 
Ayer el grupo regresó con su cantante en un foso poblado por fans como Alba, que nació el mismo año en que se formó la banda, en el 2000. Para cuando la pequeña dio sus primeros pasos los de Martín triunfaban por los escenarios con “A contracorriente”, pero le dio tiempo de sobra para ponerse al día con conocimiento de causa y elegirlo como uno de sus artistas favoritos. 
Alba esperaba desde por la mañana en los aledaños del pabellón para conseguir un sitio privilegiada con Melina. Desde Vigo, Iria y Carla se traían sillas plegables. Era el único concierto en Galicia y había que estar en la pole position. Entre medias, postulaban que la magia del artista estaba en la forma natural que tiene de escribir, “es la vida misma” y en su chulería, “que falta hace también”. Con el deseo de que tocase “Una foto en blanco y negro” se fue Nuria para dentro. Allí, sobre la explanada gris comentaban que ninguna había estado en el 2011 cuando Martín decidió ofrecer a sus fans un pequeño recital sentado en silla de plástico y con guitarra, ajeno a la determinación de su promotora de suspender el oficial por falta de aforo, en parte, porque ese día el Depor se la jugaba en Riazor. Le esperaban 500 seguidores. 

Recorrido 
Ayer fueron cerca de 8.500 en un directo donde presentó “Grandes Éxitos y Pequeños Desastres”, o lo que es lo mismo, 18 años concentrados en una cita que empezó con humor y la puesta en escena de un gallo bromista que para calentar el ambiente aseguró que tenía secuestrado al cantante. 
El personaje animado probó al público con los mejores hits del cantante y tras el entrenamiento, empezó el partido. Dani arrancó con plato fuerte. “Volver a disfrutar” fue un pronóstico de lo que pasó después. El público gozó –”Arriba las manos, galegos”, perdía nada más empezar– de un toma y daca donde no faltaron las grandes perlas. Peter Pan volvió a sobrevolar un recinto, con el público de las gradas en pie, que dijo al viento “Puede ser” y que puso a rodar aquella que habla de “16 añitos” y también la de “Dieciocho”, donde habla de la emoción de estar todo este tiempo en escena. Antes, celebró que esta vez sí iba a tocar, recordando aquella otra en la que no le dejaron. Repartió “Besos” para todos y se calzó unas zapatillas porque “estoy cansado de siempre lo mismo, la misma historia y quiero cambiar”. Antes, hubo tiempo para soltar al viento la de “Ya nada volverá a ser como antes” y de “lamentarse”, de augurar que “volverá, te juro que volverá este amor verdadero” en un derroche que los fans agradecieron. Se trataba de hacer fiesta de lo todo lo vivido y los seis álbumes de El Canto del Loco y los siguientes tres de Martín en solitario fueron los ingredientes perfectos.l

Dani Martín llena el Coliseum para repasar sus 18 años de carrera con El Canto del Loco y en solitario