La orquesta de niños en riesgo de exclusión arrancará en septiembre

la sinfã³nica ofrecã­a el curso pasado conciertos en centros como el de reeducaciã³n concepciã³n arenal
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La orquesta de niños con riesgo de exclusión social echará a andar en el mes de septiembre. Un año y nueve meses después de que un equipo de la Sinfónica comenzara a trabajar a pie de campo para confeccionar un croquis de la ciudad con los puntos ocupados por familias con problemas, un segundo grupo de profesores procedentes de la Joven pasará lista en un mes a la primera clase de alumnos. Los cien seleccionados ocuparán las instalaciones de Boandanza.
Según la concejala de Cultura, Ana Fernández, el inicio del proyecto estaba pendiente de las obras que se estaban realizando en el centro de O Ventorrillo. Fue por ese motivo que se retrasó y lo que se preveían que cogiera forma en primavera no lo hará hasta después de las vacaciones, cuando niños con y sin peligro de exclusión se sentarán juntos en la misma aula con una única etiqueta pegada en sus mochilas, la de “talentos en potencia”.
La edil manifestaba la intención por parte del Ayuntamiento de darle continuidad: “Es un proyecto de futuro y con un calado extraordinario porque le dará oportunidades a niños con problemas pero también a los que no los tienen”.
En este sentido, Fernández definía la música como un “paraguas enorme” que acoge a todo el mundo sin juzgar. Es por eso que el trabajo por integrar a esos pequeños en la sociedad no terminará en un año. La responsable recordaba que hay problemas como el de la drogadicción que, aunque se superan, dejan a las personas que han sido adictas en una posición muy difícil.

con precedentes
Siguiendo modelos tan fructíferos como el de Venezuela, donde hasta 400.000 chavales viven años después de lo que tocan con sus manos, Fernández tiene claro que el programa tendrá tirón, sobre todo, cuando salga la primera remesa de músicos y se pongan los resultados encima de la mesa.
Contaban desde la Sinfónica que la primera promoción será la encargada de educar musicalmente a la segunda y así sucesivamente. Para Ana Fernández, esta es una forma de hacer brotar a los que crecen entre la pobreza y en situaciones complicadas “donde suele haber muchos talentos” para que puedan formarse ya que de otra manera sería imposible. Para Fernández, es un privilegio poder desarrollar algo así en la ciudad.
La primera convocatoria la realizaban desde la OSG dándole la oportunidad de apuntarse a todos los niños que quisieran con el fin de mezclarlos a todos. Capitaneado por Diego Zecharies y enmarcado dentro del programa “ReSuena”, el proyecto arrancará con el inicio de curso bajo el lema “todos somos iguales delante de un instrumento”. Lo decía el contrabajista, que advertía de que aunque la idea es importar experiencias como la del país suramericano, lo interesante está en dar soluciones “a nuestra propia realidad”.
El objetivo pasa por crear una red donde cada barrio tenga su vía de escape relacionada con la música. O Ventorrillo será el primer punto de un recorrido que podría tener en el Ágora una segunda parada.

La orquesta de niños en riesgo de exclusión arrancará en septiembre