Los empleados de ambulancias avisan de que la huelga puede ser indefinida

Cerca de medio centenar de trabajadores se concentró junto a las urgencias del Chuac QUINTANA

Los empleados del transporte sanitario gallego iniciaron ayer la primera jornada de huelga para reclamar la continuidad del vigente convenio del sector. Aunque está previsto que el paro termine mañana, los empleados están dispuestos a retomar las movilizaciones a partir del día 19 si no se llega a un acuerdo con la patronal. “Se non hai unha solución ao conflito imos empezar cunha folga indefinida a partir dese día”, señaló el responsable del sector de transportes de la CIG, Xesús Pastoriza.

Las dotaciones del 061 pasaron la jornada custodiadas por las fuerzas de seguridad

El portavoz se concentró, junto con otros representantes sindicales y medio centenar de trabajadores, delante de las Urgencias del Chuac. Allí reclamaron a los empresarios del sector que se sienten a negociar para mantener el convenio actual –que finaliza en julio de 2013– hasta finales de 2014, mientras se negocia uno nuevo. “A intención da patronal está clara, deixar pasar convenio para poder aplicar o estatal”, criticó Pastoriza. Esto implicaría, según los sindicatos, una rebaja salarial de entre 300 y 400 euros menos al mes.

“Xa non falamos só da pérdida de cartos, porque o cambio de convenio vai supoñer un recorte do 33% no número de traballadores e o que antes facían tres persoas vai ter que facelo unha soa”, apuntó el presidente del comité de empresa de ambulancias María Pita, José Francisco Otero.

 

en los calabozos

Más allá de las concentraciones y los piquetes informativos, la jornada transcurrió sin incidentes, con un alto seguimiento del paro, pero con el funcionamiento al 100% de los servicios mínimos de urgencias, según confirmó la Federación de Empresarios de Ambulancias (Fegam). Tan solo se registraron pinchazos en las ruedas de algunos vehículos y la quema de un cuadro eléctrico en la base coruñesa.

Los servicios mínimos de urgencias funcionaron al 100%, según la patronal

No obstante, el foco de debate fue la ubicación de las dotaciones del 061 en los cuarteles del área coruñesa. Este fue el caso de Cambre y Sada, donde las ambulancias estuvieron vigiladas por la Guardia Civil y la Policía Local. En el caso de Oleiros, la ambulancia se trasladó a la base de A Coruña, fuertemente custodiada por la Policía Autonómica y una empresa de seguridad. Esta situación fue muy criticada por los sindicatos que consideraron la medida “excesiva” y denunciaron que el cambio de las dotaciones sanitarias reduce el tiempo de respuesta. También reprocharon que los conductores hubiesen tenido que pasar toda la noche dentro de las ambulancias, “sen realizar os descansos axeitados para a súa propia limpeza e a hixienización dos dispositivos”.

La anécdota del día estuvo en el cuartel de Betanzos, donde la Guardia Civil informó a un trabajador del 061 de que no había sitio para él y cuando este llamó a la empresa para comunicarlo, le contestaron: “mira a ver se che poden habilitar un calabozo”.

Los empleados de ambulancias avisan de que la huelga puede ser indefinida

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