Un parque con una torre a la altura de los bomberos

La vieja torre se inauguró con el parque pedro puig
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A cualquiera que transite por la rotonda de Eduardo Diz le llamará la atención la estructura que domina el parque de bomberos de A Grela: una pequeña casa situada en lo alto de una base de quince metros de alto que recorren unas escaleras. Se trata de la torre de entrenamiento, que los servicios de emergencia emplean varias veces al año para practicar sus habilidades de apuntalamiento, bajada en rapel, tendido de mangueras e incendios en altura. Esa torre lleva en el parque desde su apertura, en los años 90, y durante todo ese tiempo ha soportado sin tambalearse que le hayan prendido fuego, clavado crampones y, en general, todo lo que implican estos ejercicios, tal como detalla el jefe de bomberos y director de Seguridad Ciudadana, Carlos García Touriñán.
Pero, como suele decirse, torres más altas han caído: en los presupuestos municipales para el año próximo se incluye la construcción de una nueva torre de unas dimensiones semejantes a la anterior, aunque más moderna. Por ejemplo, la antigua cuenta con dos habitaciones en su cúspide y una sola tubería de agua, de manera que puede que se instalen más conducciones, para poder hacer prácticas más complejas. Lo que no ha trascendido todavía es si el arquitecto determinará que es aconsejable derribar la antigua o si esta permanecerá junto con la nueva como si fuera una especie de torres gemelas, lo que no deja de ser bastante simbólico tratándose un parque de bomberos.

La hercón
Sin embargo, por muchas mejoras que tenga, la nueva torre nunca será totalmente del gusto de los bomberos, que si bien la emplean para muchas otras prácticas, están acostumbrados a entrenar subiendo las escaleras del edificio Hercón, el más alto de A Coruña, con todo el equipo a cuestas: 26 pisos uno sobre otro en apenas unos minutos con 25 kilos de equipo a cuestas de un tirón.
Fue entrenando de esta manera como se hicieron con siete medallas en las últimas Olimpiadas Mundiales de Policías y Bomberos, y Touriñán reconoce que tendrán que seguir haciéndolo de cara a los próximas competiciones porque es poco probable que la futura construcción sea mucho más alta que la primera. “Es un problema de urbanismo, hay un límite de edificabilidad en alturas en la zona que tampoco nosotros podemos traspasar”, explica el jefe de bomberos.
De todos modos, aunque estén acostumbrados a subir torres más altas, los bomberos no se pueden quejar: su parque lleva en obras todo el año y cuando se acaben contarán con nuevas instalaciones, desde una cochera hasta una salida propia con semáforo regulado para mejorar sus tiempos de respuesta, y están preparando también un equipo para rescates en mar desde la costa.
Este cuerpo de bomberos, que tiene fama de estar bien dotado desde que el antaño concejal socialista, Carlos González-Garcés, popularizó esa frase hace años,  no se ha visto afectado por la crisis, al menos en ese aspecto. “El Ayuntamiento está haciendo una inversión fuerte en equipamiento”, asegura Touriñán, que a estas alturas, admite que un helicóptero es de las pocas cosas con las que no cuentan. Y de todos modos, unos bomberos a los que se les da tan bien subir escaleras no lo necesitan.

Un parque con una torre a la altura de los bomberos