La primera alerta naranja del otoño concluye con casas y calles anegadas

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A medianoche llegó el otoño. Lejos de anunciarse con la caída de hojas con la que está asociada normalmente esta estación, fue una tromba de agua lo que marcó el final del verano meteorológico. Hasta 40 litros de agua por metro cuadrado cayeron en la ciudad en menos de una hora, según los cálculos de la Agencia Española de Meteorología (Aemet). Su portavoz en Galicia, Francisco Infante, calificó de “intenso” el temporal que activó la alerta naranja e inundó varias viviendas en A Coruña, acumuló balsas de agua en algunas de las vías más importantes y generó vientos que llegaron a arrancar alguna que otra señal de tráfico.
Sin embargo, los servicios de emergencia señalan que pudo ser peor: en el 112 solo se registraron tres llamadas de personas cuyas casas habían resultado dañadas por las intensas precipitaciones: la primera se registró sobre las doce y media de la noche. A esa hora, una llamada alertaba de que en la calle de Antonio Viñes, en el barrio de Os Mallos, los sumideros atascados de una terraza no conseguían expulsar toda el agua de terraza de un edificio.
No pasaron más de 15 minutos antes de que se registrara otra inundación en Os Mallos, esta vez en la calle del tuvieron que desplazar a la calle del pintor Germán Taibo, también en los Mallos, porque la lluvia se filtró por el tejado de un edificio y acabó afectado al falso techo del piso superior. Ya a la una y media de la madrugada, se registró el último incidente de este tipo: un canalón atascado en la calle Barcelona. A pesar de todos los inconvenientes que causaron en ningún caos fue necesario que intervinieran los bomberos, que permanecieron en el parque de A Grela. Las autoridades explican que esta clase de sucesos ocurren de manera recurrente después de un periodo de tiempo seco en el que se acumulan hojas y otros desperdicios en los canalones de desagüe, que luego se obstruyen cuando llegan las lluvias.

tráfico
Las mismas precipitaciones causaron bolsas de agua en puntos como el desvío de Juan Flórez hacia Alfonso Molina, donde acaba de reponerse el firme del asfalto. Pero según la Policía Local, no hubo ningún accidente que lamentar. En donde sí afectó el temporal al tráfico fue en una racha de viento que arrancó de cuajo una señal situada en la calle de Emilio González López, alrededor de las doce y media de la tarde, y fue retirada por los bomberos municipales. Desde Aemet señalan que la media del viento no fue muy superior a los 50 kilómetros por hora, pero fue suficiente como para afectar al tráfico aéreo: el avión de Vueling procedente de Barcelona tuvo que hacer dos intentos antes de tomar tierra en Alvedro, a las dos y media de la tarde.
También se registraron pequeños apagones en zonas como Labañou, aunque de poca duración. En cuanto a las playas, aunque la pleamar estaba prevista para las cuatro de la tarde, el viento de componente sur no afectó a la bahía coruñesa, protegida detrás del monte de San Pedro. Y es que si en tierra había temporal, en el mar reinó la calma chicha.

La primera alerta naranja del otoño concluye con casas y calles anegadas