Un equipo reconocible, asignatura pendiente

El club vivió un año de inestabilidad tanto en el banquillo como en las listas y ‘onces’ | pedro puig
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Un equipo reconocible, una alineación que eres capaz de repetir de memoria, nombres y apellidos de cada jugador, ese ‘once tipo’ que muchos clubes tienen fue una misión imposible para el Deportivo la pasada campaña.

Únicamente hubo dos onces recurrentes, en dos partidos cada uno de ellos, en esta temporada. En ambas ocasiones fue Cristóbal Parralo el más regular en este aspecto.

Dos momentos
En dos ocasiones durante los trece partidos que dirigió al Deportivo optó por alinear a los mismos once futbolistas. La primera vez fue en las jornadas 10 y 11, en la victoria ante Las Palmas (1-3) y la derrota, por la mínima, ante el Atlético en el tiempo de descuento. Estaba Costel Pantilimon bajo palos, debido a la lesión de Rubén Martínez; línea de cuatro con Juanfran, Sidnei, Schär y Luisinho; doble pivote con Guilherme y Celso Borges; tres hombres por delante, con alas para Carles Gil y Adrián López, y Emre Çolak de enganche; y en punta Lucas Pérez.

Algunos cambios
Cuatro jornadas después volvía a confiar, de forma consecutiva en dos partidos, en un once con algunos cambios. Regresaba el meta de Coristanco, tras recuperarse de su dolencia en el pulgar, entraba Luisinho por Navarro, y variaba la línea de tres, con Fede Cartabia y Bakkali como volantes, mientras que Fede Valverde se colocaba como mediapunta. Un equipo que se imponía por la mínima ante el Leganés, en la que sería la única victoria del preparador blanquiazul, y que claudicaba de forma incontestable en el Camp Nou (4-0).

Seis jugadores eran fijos en ambos esquemas: Juanfran, Schär y Sidnei en la defensa, Celso Borges y Guilherme en el centro del campo y Lucas Pérez como ‘nueve’.
Cristóbal era cesado, llegaba Clarence Seedorf y los ‘onces’ seguían variando en cada jornada, adoleciendo de falta de continuidad.

Una situación que hacía que jugadores como Borja Valle pasasen de intrascedentes a imprescindibles. Un baile de jugadores y de técnicos que no benefició al Deportivo.

Un equipo reconocible, asignatura pendiente