Reportaje | La silla que se mueve por el pensamiento podrá detectar demencias

Tienen ya el primer prototipo y esperan que esté en el mercado el año que viene
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Ya está listo el primer prototipo y esperan que la silla de ruedas que va hacia adelante o a la izquierda por ondas cerebrales pueble el mercado en 2018. El grupo coruñés Telecon, a través de la start up Handytronic, y en colaboración con la Universidad acaba de crear un modelo que se mueve por el pensamiento. Su director general, Jacobo Penide, explica que el usuario se coloca una diadema que capta las señales del cerebro y las convierte en acciones. De momento, en cuatro, que son los patrones que aprende un software. Solo le hacen falta 20 minutos.

Porque no hay “soft” sin “hard”, este último se encarga de traducir estas acciones en realidades. El “soft”, por su parte, analiza qué señales van con qué pensamientos. Con unos cascos como los de escuchar música basta para que el sistema asimile el lenguaje cerebral. Y es que el experto recuerda que las neuronas son una especie de impulsos eléctricos y cuando se disparan llegan a la base del campamento y se transforman en respuestas.
Hacia delante, marcha atrás, a la derecha o a la izquierda, el invento aún no tiene nombre, pero se piensa en él como una herramienta de oro para detectar demencias, alzheimer y depresiones. Este será el siguiente reto. Primero, atenderá a las necesidades de los dependientes y los que tienen un discapacidad severa. Por eso, la probarán en estos pacientes para hacerla lo más accesible posible: “Queremos que tenga un precio asequible y que la gente la pueda utilizar”. Esta misma tecnología de motorización del cerebro servirá, según el especialista, para diagnosticar enfermedades mentales porque el mecanismo capta el deterioro de las señales y cuanto antes se detecte, “antes se van a poder curar”. En este caso, señala que se controlará a la gente mediante pulseras o pegatinas, “una línea de trabajo importante”, teniendo en cuenta que estas enfermedades afectan cada vez a más población.
Además, tienen otros proyectos en cartera. Desde el polígono de la Artística, servirán la innovación en bandeja después de que en 2015, convencieran al Sergas con un producto muy técnico “para ahorrar gases en los quirófanos”. Esto les llevó a conocer los intestinos del sistema sanitario y a desarrollar una solución inteligente que limita la emisión de estos elementos solo durante las intervenciones. Así, vieron en el mundo de la salud una oportunidad que se traduce en vida y en paciente, que es su fin último.

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