El Ayuntamiento sopesa cancelar los conciertos veraniegos para evitar nuevos brotes de Coronavirus

07 agosto 2019 A Coruña.- Ni la lluvia consigue que el Noroeste deje de llevar los ritmos por toda la ciudad Morgen abrió la fiesta en la plaza de España
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Esta semana, estaba previsto que el Ayuntamiento anunciara el tan demorado programa del Noroeste Estrella Galicia, y los otros conciertos de las Fiestas de María Pita. Pero dicho anuncio no se produjo. En cambio, es muy probable que mañana anuncia que estas emblemáticas fiestas se cancelan, por culpa del Coronavirus. Fuentes municipales confiesan que los técnicos sanitarios han estado evaluando los riesgos de que se genere un nuevo brote en uno de los eventos y el dictamen es dudoso. Se han dado de plazo hasta mañana para decidirse, tras el fin de semana

No queda más tiempo. La Concejalía de Cultura lleva meses tratando de preparar un programa que tenga en cuenta la pandemia, y habían elaborado una lista de 44 artistas, de los cuales solo 4 eran internacionales. De esta manera, primando las actuaciones de nacionales, se intentaba reducir las posibilidades de que un cantante o un grupo no pudiera viajar hasta A Coruña porque se cancelaba su vuelo o todo el tráfico aéreo en caso de un rebrote.

De hecho, algún artista internacional ya se había descolgado, confirmando los peores temores de la organización, que este año corre a cargo de Instituto Municipal Coruña Espectáculos (IMCE). El cartel que ahora corre el peligro de desaparecer incluye a Velma Powell, Raul Refree & Lina, Varry Brava, Rufus T. Firefly, Tomasito, Camellos o Los Mejillones Tigre, según los rumores que el Ayuntamiento no había confirmado de manera oficial. . .

Restricciones

De celebrarse, en todo caso, los conciertos tienen que cumplir una estricta normativa que habría deslucido la experiencia, desde luego. La norma permite celebrar conciertos, pero solo de 2.000 personas, y siempre en espacio de 8.000 metros cuadrados como mínimo. A Coruña no anda falta de estos grandes espacios pero el problema es que también se obliga al público a permanecer sentado, además de con la mascarilla.

Eso significa que lugares emblemáticos, como los conciertos en la playa de Riazor, serían muy difíciles de celebrar, porque es complicado instalar sillas en la arena. Por el contrario, la plaza de María Pita sí se presta a instalar sillas (aunque para respetar la normativa el espacio debe ser mucho mayor del habitual, de tres metros entre una y otra), y de hecho, se hace habitualmente en los conciertos de la orquesta sinfónica, por ejemplo. Pero el problema son los accesos a la plaza mayor, verdaderos cuellos de botella donde se apelotona el público a la entrada y la salida.

En cambio, el formato que se implantó durante el mandato de la Marea Atlántica, repartiendo los conciertos entre las distintas plazas de la ciudad, podría funcionar. El problema es que muchos de estos espacios (plaza de Las Bárbaras o San Nicolás) son pequeños de por sí, y no admitirían tantas sillas. Otro tanto puede decirse del Castillo de San Antón, que se había convertido en uno de los escenarios favoritos del público. En ese estrecho espacio, celebrar un concierto se vuelve muy complicado.

En estas condiciones estaba preparándose la programación cultural de agosto cuando estalló el escándalo del Fuenlabrada. Que el equipo de fútbol tuviera entre sus miembros a varios enfermos de Covid-19 se sumó a casos cercanos, como el de Betanzos, o el de la Mariña lucense, y ha hecho que los técnicos del Ayuntamiento se lo replanteen. l

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