Roban el cobre de la toma de tierra de una comunidad de Novo Mesoiro

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La comunidad de los números 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, son conocidos por  los problemas continuos que sufren y que enturbian la convivencia. El último ha sido la desaparición de varios metros del cable de cobre que forma la toma de tierra del pararrayos del número 15. La junta directiva de la comunidad ignora cuándo tuvo lugar el robo, que se descubrió esta semana, durante una inspección rutinaria de los garajes subterráneos, pero aseguran que ya es la tercera ocasión que ocurre.
“Hay que reponerlo cuanto antes porque ahora la comunidad es vulnerable. Se puede quemar el sistema eléctrico o cualquier apagón puede dañar los electrodomésticos o los contadores”, denunció Javier Mañana, presidente de la comunidad, que descubrió con sus propios ojos como alguien había serrado el tubo que contenía el cable en el subsótano -3 y -1 y luego había tirado del cobre hasta arrancarlo.
Ruedas pinchadas 
En el transcurso de esa inspección, también descubrieron lo que Mañana denominó “un taller de reparaciones ilegal” en una de las plazas de aparcamiento. La comunidad no permite hacer reparaciones en el aparcamiento, pero los residentes menos cívicos hacen caso omiso de esta norma. Además, detectaron otros dos turismos con las ruedas pinchadas, presuntamente por un vecino que ajustaba cuentas de esa manera con los propietarios de los vehículos.
Esta clase de comportamientos no dejan de preocupar a la junta directiva de la comunidad, que teme una escalada. “Ya me han dicho que como los encuentren, se van a enterar”, asegura Mañana, para el que las conductas más o menos problemáticas están a la orden, del día. Por ejemplo: hay vecinos que se dedican a orinar en las zonas comunes, causar destrozos o hacer pintadas. 
Deuda del agua 
Pero el más grave porque afecta a las cuentas de la comunidad, es la negativa de unos 70 vecinos de pagar la factura del agua caliente, que suma 44.000 euros. Así que la junta directiva ya se está preparando para cortar el este servicio a los morosos y solo espera poder reunirse con los responsables de la Xunta antes de llevar a cabo esa medida.
La razón es que la gran mayoría son inquilinos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS). El agua caliente es comunitaria en estos inmuebles que cuentan con placas solares para calentarla. Los morosos recibieron cartas de  la Xunta, recordándoles su obligación de abonar los recibos, pero el Gobierno autonómico no parece querer implicarse más. l

Roban el cobre de la toma de tierra de una comunidad de Novo Mesoiro