Julián Moreno | “Tras trece días, encontrar a Julen vivo habría sido un milagro, pero los milagros también ocurren”

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Julián Moreno Ruíz (1967, Estepona) es el jefe de Bomberos de Málaga que estuvo al frente del dispositivo de rescate de Julen, el niño de dos años que se cayó  en un pozo en Totalán, en enero de de este año, un rescate que tuvo en vilo al país y que solo finalizó cuando se encontró el cadáver. Él tuvo conocimiento de los sucedido a los cinco minutos y tardó una hora en llegar a la zona. Nada más llegar, se dio cuenta de la complejidad del rescate.

¿Que hizo que fuera tan singular? 
Antes ni sabíamos que un niño pudiera caer por un boquete tan pequeño. No teníamos conocimiento documentado de otro así.
 
¿Así? 
Había tres factores: la profundidad, de 73 metros, el diámetro, de 23 centímetros y luego, que no estaba localizado, sepultado por tierra, así que no llegamos a ver al crío, lo que genera incertidumbre. No sabíamos su estado e hizo muy compleja su intervención.

La incertidumbre se mantuvo prácticamente durante 13 días. 
Claro, teníamos la esperanza. Remota, pero si dejábamos de tener esperanza, podíamos cometer errores. 

Pero, ¿no era vana?  
El pozo era de 150 metros pero el tapón estaba a los 73. No sabíamos sí había una cámara de aire, ni en qué condición estaba.   

Casi deshicieron el monte para llegar hasta él.  
Para poder llegar al pozo se tuvo que desmontar parte del monte. La fisonomía de la zona cambió  radicalmente en horas porque trabajaron hasta cinco máquinas de gran capacidad. 
 
Usted diseñó la cápsula en la que bajaron los mineros para cavar hasta el niño ¿Cómo se le ocurrió la idea? 
Cuando hablaron de hacer una galería oblicua, nadie dijo cómo iban a bajar. La profundidad era de 50 metros y la minería convencional no tenía respuestas, porque sus pozos son verticales. Estuve trabajando en la idea durante la noche, enseñé el boceto y les pareció buena idea. 

¿Servirá para otros rescates? 
Sin duda, porque en cinco minutos subía y bajaba la máquina con tres personas y con seguridad. 

 ¿Y cuando llegaron por fin? 
Hubo derrumbe emocional de todos los participantes. Después de 13 días habría sido un milagro, pero los milagros también ocurren. Por lo menos nos quedamos con el consuelo de que podíamos entregarle el cuerpo a sus padres.

¿Diría que aquello le marcó? 
Sin duda, porque eso se te clava dentro. Te marca para toda la vida y lo recuerdas siempre a cámara lenta.

Julián Moreno | “Tras trece días, encontrar a Julen vivo habría sido un milagro, pero los milagros también ocurren”