La población de palomas se dispara en el entorno plaza de Padre Rubinos

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Es difícil ver una plaza pública sin un jubilado sentado pacíficamente en un banco dando de comer a las palomas. Pero una actividad que parece tan inocente no está exenta de causar problemas. Los vecinos de Os Mallos, por ejemplo, denuncian el estado de la pequeña plaza de Padre Rubinos, de las que se han apropiado hace años las aves, marcándolas con sus deyecciones. La concejala de Medio Ambiente, María García, les confesó a los vecinos recientemente que se ha advertido a los jubilados que no pueden alimentar a las palomas, pero que estos han optado por hacer caso omiso al Ayuntamiento.
Los mismos interesados reconocen que los aficionados a cebar a los volátiles no están dispuestos a cesar su actividad. “Qué pasa coas palomas? – preguntaba una señora– Eu me enfrentei con algún e casi me pegan, e hai tanta paloma que non se pode pasar”. García recuerda que siempre se pide que no se dé de comer a los animales precisamente porque causa problemas de superpoblación, sobre todo cuando no se esterilizan a continuación: “O final dan concentracións grandes de animais”. Como reconoció la propia concejala, la única manera que existe de combatir esta práctica es enviar a la Policía Local. El problema surge cuando los agentes municipales se enfrentan a ciudadanos de la Tercera Edad, decididos a hacer valer, sino sus derechos, sí sus costumbres. “Son xente maior, se lles da un aviso, pero son xente difícil de convencer en moitos casos. Pero estamos enriba”, `prometió la edil.  
Acondicionamiento 
No es que Padre Rubinos sea, ni mucho menos, la única plaza de la ciudad en la que proliferan las palomas pero este pequeño espacio, ubicado en el cruce de la ronda de Outeiro con la avenida de Arteixo, destaca por su elevada concentración y su pequeño tamaño. Las palomas caminan por el suelo y ya raramente echan a volar incluso cuando se acerca un viandante. Con el tiempo, la pequeña plaza se ha visto muy deteriorado, no solo por los excrementos de las aves, sino también porque hace mucho tiempo que no se realizan obras de acondicionamiento en el extremo que situado en dirección centro. “Estamos traballando nunha proposta”, comentó García, que admitió el deterioro del pavimento de la plazuela. 
En todo caso, la propuesta todavía se encuentra en su etapa inicial, así que la edil advirtió a los vecinos de Os Mallos no deben esperar que se reforme próximamente. De momento, las palomas podrán recorrer el pavimento sin ser molestadas. l

La población de palomas se dispara en el entorno plaza de Padre Rubinos