Reportaje | El palacete de Santa Margarita

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Este palacete de Santa Margarita es una obra inconclusa que duró 35 años, en la cual se invirtieron numerosos caudales y que estuvo parada en medio de todo el proceso constructivo hasta que se llegó a su culminación y a la que es hoy conocida como Casa de las Ciencias. Este edificio tiene su origen en el 25 de mayo de 1950 como palacete, cuyo proyecto inicial fue obra del alcalde Alfonso Molina, que tenía la idea de instalar en aquel paraje un palacete-restaurante e incluso llevó una propuesta para que el Pleno lo aprobase. 
El proyecto fue del arquitecto González Cebrián, a quien se le había encomendado el plan general del parque de Santa Margarita, que se venía desarrollando por medio de otros parciales, hasta completar la totalidad de la zona. 
Su figura emblemática sería la cima donde se albergaría este proyecto, en el que solo se tenía en cuenta la estructura del palacete, dejando para lo sucesivo la decoración, distribución del semisótano, pinturas e instalaciones, por lo que se incluyeron tan solo en su presupuesto las partidas para excavaciones, hormigones ciclópeos en masa para muros y armado de pilares, forjados horizontales o de escaleras, azoteas, peldaños en escaleras exteriores e interiores, pavimentos de las tres plantas y carpintería metálica exterior. 

Nuevos planes
El 15 de junio 1953 el Pleno dictamina sobre el movimiento de tierras en el parque de Santa Margarita para dar mayor amplitud a la meseta que circundaba el palacete y la construcción de un murete de mampostería ordinaria para el revestimiento de las tierras. También se vio otro proyecto de construcción de columnas y arco de sillería que formaban el porche bajo el palacete y consistían en la construcción de un muro de mampostería que iba situado sobre las arcadas.
De este modo, el 27 de abril del año siguiente el Pleno vio las ordenanzas del parque de Santa Margarita redactadas por el arquitecto Cebrián, acordando su aprobación para regular la defensa de dicho parque que afectaba los edificios que se levantasen en la avenida del Parque, desde la glorieta de América, a su confluencia con la avenida de Arteizo, avenida de la Industria, en toda su extensión, prolongación en línea recta de la calle de Fernando González, hasta su encuentro con la Avenida del parque, prolongación de la calle de Marcial del Adalid, en línea hasta su enlace con la avenida del Parque y calle del Palomar. Los edificios a levantar en esa zona determinada de la avenida del Parque debían limitar su altura a la de 18,30 metros.
Para el 29 de octubre el Ayuntamiento quedaría enterado de las obras que tenía en ejecución y entre las que figuran las de construcción de un palacete-restaurante, indicando el arquitecto que se venían realizando los encofrados y trabajos para dotar al edificio en cuestión de su cubierta, siendo al momento que todavía se encontraba en el mismo estado, lo que llevaba a constituir un peligro por circunstancias imprevisibles, sobre todo, si se tenía en cuenta que lo elevado del terreno en que estaba emplazado y que el edificio se hallaba muy azotado por los vientos reinantes en la localidad, así como que las maderas expuestas a la intemperie siempre sufren con los cambios de temperatura y humedad, por lo que estimó que dichas obras debían realizarse con toda premura y en el plazo más inmediato posible para evitar la destrucción de lo realizado. 

Cerramientos
En el pleno del 31 de agosto de 1958 se vio el proyecto y el presupuesto de las obras de cerramiento con acristalamiento de luna pulida con perfiles de aluminio, sobre estructura metálica, por importe de 365.000 pesetas. Para el 17de octubre se convocó un concurso para la contratación de las obras de construcción de la cubierta del palacete, acordando el 15 de diciembre adjudicarla a la Sociedad Anónima Construcciones Electro Soldados (Saces) de Madrid, por ser la única propuesta presentada al concurso público abierto para contratar las obras de construcción de la cubierta del palacete en la cantidad con sujeción al proyecto y a las condiciones aprobadas por el Ayuntamiento.

Contra los deterioros
El 31 de Agosto de 1965 se vio el proyecto de las obras complementarias del palacete por el arquitecto municipal, en el que comprende las de soldadura y enlucidos, cierre y cubiertas, que cifra en la cantidad de 3.156.231 pesetas, encaminadas a la conservación del edificio y a evitar los deterioros que pudieran producirse en la parte ya construida en el mismo.
En la sesión del 15 de marzo de 1967 el señor Álvarez Tomé preguntó a la Alcaldía si podría disponerse el siguiente verano del palacete, a lo que se le indicó que había sido encargado un proyecto de terminación, el cual tenía muchas dificultades, al hacerse un palacete no conforme con el programa primitivo, ya que en él se introdujeron diversas modificaciones y la idea que ahora se tenía es la de suprimir la parte metálica y dar una solución sencilla a la cubierta.
El pleno del 22 de diciembre de 1976 resolvió aprobar el proyecto de adaptación y reforma del palacete, del que fueron autores los arquitectos Arturo López de la Osa Jiménez y Fernando Martín Sanjuán, presentado por el concesionario Rafael Regueira Fernández, cuyo total presupuestado de contrata ascendía a la suma de 33.984.310 pesetas.
Las obras comprendidas en el proyecto aprobado se realizarían bajo la inspección técnica  municipal y deberían estar terminadas en el plazo máximo de dos años, según se  preveía en la memoria anexa al proyecto. Pero este no se lleva a efecto y se declara nula dicha concesión el 26 de octubre de 1979. 
El 29 de octubre de 1982 el Pleno aprobó el proyecto del palacete del arquitecto Felipe Peña Pereda, bajo cuya dirección se realizarían las obras de ejecución, cuyo presupuesto general ascendía a 57.555.323 pesetas.
Ya el 28 de enero de 1983, el Pleno acordó declarar la validez del acto de concurso celebrado en día 28 de diciembre, referente a las obras de acondicionamiento del palacete, adjudicadas a Construcciones Fontenla SL representada por Antonio J. Fontenla Ramil, c uya empresa según la sesión plenaria del 11 de julio de 1983, quedó convertida en Construcciones Fontenla S.A. 

Complementario
Finalmente, el 3 de octubre de 1984 el Pleno aprobó el proyecto complementario de adaptación, ampliación y mejora del palacete destinado a Casa de las Ciencias, redactado por el arquitecto José Felipe Peña, por importe de 33.732.141 pesetas, optando por el sistema de contratación directa para la adjudicación de la obra, en virtud de no exceder su cuantía de los límites máximos fijados por el Real Decreto 24/82. No se admitían revisiones de precios y el plazo de ejecución se fijaba en seis meses, considerándose fecha tope el 30 de abril de 1985. Las obras se ejecutaron bajo la dirección técnica del arquitecto J. Felipe Peña Pereda.
Quedó adjudicado el suministro y colocación del material óptico a Carl Zeiss Jena Española S. A., en el precio de 44.868.212 pesetas y este debería estar ejecutado antes del 1 de mayo de 1985, bajo dirección técnica municipal. De este modo nacía la Casa de las Ciencias de A Coruña.

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