Los concesionarios abren con ajetreo en el taller y preocupación por la venta

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Los concesionarios de coches han retomado esta semana la actividad con una mezcla de ajetreo y preocupación y con los nervios del primer día. Todos han instalado sistemas de protección y extreman al máximo las precauciones en sus espacios, confiando en que el virus no vuelva a aparecer para que el mercado no sufra todavía más.

En Corgal, entidad que vende la marca Kia, su gerente, José Luis Liñares, señala que han recibido ya a algunos clientes estos días, “pero la cosa está muy confusa”. “El taller sí está funcionando bien, nosotros solo paramos una semana y tuvimos siempre el servicio de retén. Ahora debe estar al 40% pero hemos tenido que contratar a más personal de taller para atender la demanda”, comenta, y fía la buena evolución del año “a que no haya un repunte” del coronavirus.

Desde el Grupo Breogán A Coruña, distribuidor de Toyota, Porsche y Lexus, José Ramón Ferreiro explica que “la máxima prioridad ahora mismo es garantizar la seguridad tanto a clientes como a empleados”. El director general de la firma apunta que se han realizado tests rápidos a todos los trabajadores y que han instalado todo tipo de medidas de protección, desde EPI hasta pantallas, geles y guantes.

“La relación con los clientes está siendo satisfactoria, estos días tenemos completas las citas para el taller y la semana que viene parece que será igual. El problema está en las ventas, que están paradas y solo estamos entregando coches que ya habíamos vendido antes de la pandemia”, dice Ferreiro.

 

Caída del mercado

En la misma línea se expresa Claudia García, directora de ventas de Merenauto, concesionario Volvo, que es “medianamente optimista pero también realista” sobre la caída del mercado, que prevé de un 38%. “No hemos tenido todavía clientes nuevos y toda la información se está distribuyendo por teléfono o internet. Lo bueno es que Volvo está lanzando campañas muy buenas, con hasta 20% de descuento”, indica.

Liñares, de Corgal, cree que la recuperación será “muy lenta”. “La gente que necesite un coche lo va a comprar, pero habrá que ver cómo queda la economía de las familias. Si la persona se queda sin trabajo o está cobrando 500 euros, no va a comprar”, subraya, y recuerda la crisis de 2008: “Mi opinión es que esto va a ser mucho peor”, enfatiza.

José Ramón Ferreiro es más optimista: “Estamos muy motivados y esperanzados, aunque es importante que el Gobierno ponga en marcha incentivos a la compra de vehículos, este sector es importante no solo para los concesionarios, no nos olvidemos de que tenemos una fábrica en Vigo. Es necesario que nos bajen la tasa fiscal, que es altísima”. El director general del Grupo Breogán confía en la temporada estival, “ya que la gente optará por desplazamientos nacionales en coche particular”. En Merenauto, dice Claudia García, todavía no ha vuelto todo el personal. “Hay preocupación e incertidumbre”, indica.

Los responsables de estos tres concesionarios coinciden en que “habrá que ir viendo cómo evoluciona el virus” y encomendarse a que el Covid-19 no repunte.

Los concesionarios abren con ajetreo en el taller y preocupación por la venta