“De aquí nos vamos a otro bloque de Arteixo que ya casi tenemos elegido”

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En el carné de David Rivero, de 34 años, casado y con dos hijos, figura como dirección “lugar de Penamoa”, pero en realidad pasa la mayor parte de su tiempo a caballo entre la calle de Panamá, donde vive en un piso alquilado, y su más reciente dirección: el Residencial Finisterre, donde ha ocupado un primero en el que viven, según asegura, otras nueve familias que, como la suya, se adhirieron al Plan Especial de Penamoa del anterior gobierno.

—¿Diría que el Plan Especial ha sido un éxito?

—Ha sido un fracaso rotundo. Por lo menos para las diez familias que estamos viviendo aquí, en este portal ¿Qué a los demás les ha ido bien? No conozco el caso de todos pero a nosotros nos ha ido fatal. Tienen que sentarse a negociar y empezarlo todo otra vez.

“El Plan Especial de Penamoa ha sido un fracaso rotundo para las diez familias del portal”

—¿Cómo se incorporó?

—A mí me ofrecieron una hipoteca para un piso en concreto. Pedro Rial (diseñador del Plan especial) me mandó a la inmobiliaria UCI por un piso de 102.000 euros. Y tendría una ayuda de 40.000 euros, pero no sabía que Hacienda se llevaría 8.000 al año.

—¿Y qué hizo?

—Le pregunté a Pedro y me dijo que no estaba obligado a decírmelo. Por eso no quise hipoteca y fui de los últimos en firmar.

—El Ayuntamiento actuaba y actúa a través de la Fundación Secretariado Gitano. ¿Recurrió a ellos?

—Jamás he tenido contacto con ellos, solo con los asistentes que mandó Pedro, que me dijeron que me podían quitar a mis hijos porque no estaban escolarizados y, al final, acepté un contrato de alquiler de cien euros.

—¿En la calle de Panamá?

—Primero fui a Arteixo. Me dieron un contrato para cinco años de cien euros de alquiler. Y al principio estaba bien.

—Pero si ya tiene casa, ¿por qué ocupar otra?

—Nos encontramos con muchas deudas y hay gente a las que les han llegado cartas de desahucio. A mí me hicieron firmar un papel para que pague los atrasos o me quitan las ayudas.

—O sea, que sí que cobra ayudas.

—Yo cobro de la Risga (Renda de Integracion Social de Galicia, prestación social que se otorga para garantizar la subsistencia) 500 euros y tengo que pagar agua, luz y 100 euros de alquiler. O sea, 300 euros al mes. No podemos afrontarlo y se me acumula la deuda. Un mes pago y otro no.

—Así que tiene adeudado el alquiler.

—¡Claro! Debo siete meses del piso de Panamá. Ya debía una vez ocho meses y lo pagué como pude pero ahora no puedo hacerlo y me hicieron firmar un papel las asistentes sociales en el que dice que si no pago me quitan la Risga, por eso no me quedó otra que venir aquí.

—No es el único en esta situación, según parece.

—Hay gente que tiene deudas de 2.000 o 2.500 euros. En este portal hay nueve familias como la mía, que están igual, y todas están en el Plan Especial. Mi sobrino también está aquí porque firmó una hipoteca sin tener trabajo y que tampoco puede pagar.

—Pero, ¿cuánta gente hay está viviendo aquí?

—En un portal estamos nosotros que somos diez familias y estuvimos en el Plan Especial. Y en el otro, también hay otras diez más o menos que a esas sí no les han dado nada. Luego están los portugueses en otro portal y, en otro, están los hippies (okupas) esa es la ocupación. No hay 40 familias, hay como 40 o 50 personas.

—¿Y a qué se dedica?

—Al cartón. Quiero aprender para tener un trabajo pero no hubo ningún curso, ninguna formación, a pesar de que nos lo prometieron. Y ahora me dicen que a lo mejor el mes que viene no nos dan la Risga. Por eso queremos del nuevo alcalde, un nuevo plan. Y por escrito.

—¿Y cómo vino aquí?

—Nos enteramos a través del periódico de que ya había okupas aquí, y entonces aprovechamos y venimos. Pero que quede muy claro: sabemos que aquí no nos vamos a quedar, que la Policía va a venir con una orden judicial y nos va a echar.

—¿Qué harán después?

—Nos iremos para otro bloque. A mí me llevaron ante la jueza por un robo con fuerza (que no era cierto y no se probó) y yo le dije “señoría, estoy metido aquí porque no tengo otro sitio a dónde ir”. Así que de aquí nos vamos a otro sitio, y ya verán que al final los ayuntamientos se van a acabar enfrentando por nosotros.

—¿A qué se refiere?

—A que estamos dispuestos a pelear como leones por nuestros derechos y que de aquí nos vamos a otro bloque, a Arteixo, que ya está casi elegido. Y luego a Sada, y luego a Oleiros y luego... Aquí otra vez.

“De aquí nos vamos a otro bloque de Arteixo que ya casi tenemos elegido”