El procesado por abusar de una disminuida psíquica alega que a la víctima “le gustaba” lo que hacía

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El Ideal Gallego-2011-05-04-008-b67a9620

m. pérez > a coruña
  El acusado reconoció que había besado a la víctima, que le había tocado los pechos e incluso que ella le había tocado el pene a él en alguna ocasión, pero sólo porque a A.S.F., todo aquello “le gustaba”. La Fiscalía solicita ahora para el hombre imputado una pena de ocho años de prisión por un delito de abusos sexuales a una mujer que convive con una minusvalía psíquica del 69%.
Una mujer que ayer declaró, como pudo, y confirmó a la acusación. Contó, contestando con palabras sueltas a las preguntas del fiscal cómo mantuvo “relaciones” con el acusado y aseguró que éstas fueron “completas”. Sin embargo, cuando la letrada le preguntó si sabía qué era un pene, respondió que no. La confusión continuó cuando el letrado de la defensa la inquirió: “¿Sabe lo que es un preservativo?”. Ella, después de que éste insistiese –tiene problemas de oído– volvió a decir que “no”. Así, el abogado trató en todo momento de demostrar que los testimonios de la denunciante estaban inducidos y que su cliente en ningún momento la forzó.
A.S.F. vive con bajo la tutela de su hermana y aquel verano de 2005, cuando contaba 39 años, acudió a por medicamentos para su madre al centro médico de Cabana de Bergantiños. Al mismo complejo iba puntualmente el imputado, de 67 años, quien, según el fiscal, aprovechaba esta situación para llevarla con él a su piso de Laxe, donde cohabitaban, hasta que se efectuó la denuncia.

Himen complaciente > El perito ginecológico del Materno Infantil que la atendió entonces reveló que la víctima tenía el himen complaciente. Explicó que esta condición permitiría que mantuviese relaciones con penetración sin que se produjesen desgarros. Sin embargo, manifestó también que “con un pene normal”, si hubiese habido coito, probablemente se notaría y no se notaba nada. Finalmente, las partes acordaron que el proceso fuese aplazado hasta finales de este mes, por un problema con un testigo que debía declarar por videoconferencia.
De momento, la acusación mantiene la petición de condena  y pide una indemnización de 30.000 euros a la damnificada.

El procesado por abusar de una disminuida psíquica alega que a la víctima “le gustaba” lo que hacía