El 092 registra la primera noche sin botellones tras el fin de la cuarentena

Agentes municipales, patrullando la zona centro de la ciudad durante la noche
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Desde la cuarentena tocó a su fin, la Policía Local ha mantenido una presión constante durante el turno de noche para evitar las fiestas incontroladas. Aunque no el botellón de Méndez Nuñéz se prohibió ya en enero, desde entonces se habían producido reuniones alcohólicas de jóvenes en lugares apartados, que los agentes municipales se encargaban de disolver. Sin embargo, en la noche del sábado al domingo por primera vez desde el fin de la cuarentena, no se ha encontrado ningún “microbotellón!”. 

Normalmente, estas pequeñas reuniones, que rara vez sobrepasan la docena de individuos, se encuentran por toda la ciudad, en lugares que ya han sido catalogados por la Policía Local, así que el turno de noche se encarga de revisarlos uno por uno. 

El primer fin de semana de este mes, que también había sido el primero en el que se permitía abrir los locales de ocio nocturno, los policías locales habían intervenido en por lo menos cinco ocasiones para tajar las reuniones ilegales de jóvenes que no llevaban mascarilla ni mantenían la distancia social.

En total, unos 200 jóvenes dispersos por varios puntos de la ciudad trataron de celebrar microbotellones. Las playas de Orzán y Matadero fueron dos de los lugares escogidos, pero sobre todo, el parque de Santa Margarita, repartidos en grupos por varios rincones.

Denuncias 
Pero la aprobación de la nueva normativa autonómica que se aprobó a mediados de mes que impide que se celebre el botellón permitió a los policías locales aumentar la presión. Hasta ese momento, los agentes municipales tenían muy difícil sancionar fuerza de cualquier Zona de Especial Protección (ZEP) como puede ser los jardines de Méndez Núñez, pero la nueva normativa les permitió ser mucho más severos. La prueba fue el incidente de la noche del sábado 18, cuando Se registró una denuncia por botellón en Santa Margarita. En realidad, se trataba de un único sujeto bebiendo al aire libre, pero su negativa a colaborar con las autoridades provocó que fuera denunciado. De todos modos, no fue el único, porque aquella noche también sancionaron a varios jóvenes a los que sorprendieron bebiendo en la plaza de Juan Naya. 

Pese a todo, los policías insisten en que no están abusando de su capacidad de sancionar y que solo hacen uso de ella cuando los bebedores se niegan a colaborar. Por parece inevitable que las fiestas se trasladen a los pisos particulares, donde la autoridad no puede vigilar el cumplimiento de las normativas sanitarias.

El 092 registra la primera noche sin botellones tras el fin de la cuarentena