La ola de robos con fuerza que afecta a la ciudad se extiende ya a los colegios

Los daños que provocó el ladrón al irrumpir en las aulas del primer piso del Eusebio da Guarda todavía deben ser reparados | pedro puig
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El martes pasado entraron a robar en el CEIP Eusebio da Guarda: forzaron la cerradura de la puerta pequeña que se encuentra en la fachada, subieron al primer piso y abrieron tres aulas. En los dos primeros casos consiguieron descerrajar la puerta. En el tercero, simplemente la destrozaron. No era la primera vez: según su director, Juan Millares, el centro había sido allanado por Navidad, aunque en aquella ocasión el ladrón (o ladrones) también habían subido al primer piso, solo habían irrumpido en una de las clases. En ambos casos, se llevaron material electrónico. Se trata de un suceso cada vez más recurrente en los centros escolares coruñeses, muchos de los cuales han sufrido allanamientos en el último año, por parte de personas que buscaban robar cualquier objeto valioso.
“Lo que robaron debía valer 1.200 euros”, calcula Millares. Se trata de los portátiles de las profesoras, los que empleaban para impartir clase, y, aunque reconoce que ya tenían unos años, su robo supone un trastorno por todo el material lectivo que acumulaban. Además, están los daños. “Todavía faltan por arreglar las puertas. La que destrozaron no sé si tendrán que poner una nueva”, comenta Millares.

El mismo sospechoso
Aunque la ola de robos que está sufriendo la hostelería es la que está dominando la actualidad, este sector no es el único que padece allanamientos, aunque los sufra en mucha menor medida. “Es una vergüenza”, comenta Millares, que conoce casos de otros centros, como el Victor López Seoane, que han tenido que soportar más robos, así como algún otro CEIP. Sospechan incluso de que puede ser el mismo autor. “Esperamos que la Policía Nacional, pueda identificar al responsable”, deseó el director que, por otra parte, señala que para llevarse el material electrónico el ladrón se llevó un carrito lleno hasta los topes de libros prestados pertenecientes a la biblioteca infantil de Durán Loriga: “Ya les hemos avisado”.

Los centros de enseñanza emplean cada vez más material electrónico. No solo para uso del personal decente, sino también para los propios alumnos, que desde los tres años empiezan a recibir clases de iniciación a la informática. Todo ese material que se guarda en los CEIP y los IES los convierten en un blanco para ladrones a los que fuentes policiales les atribuyen un perfil menos profesional que el de los ladrones de viviendas o incluso de los hosteleros, que no suelen apoderarse de material electrónico, sino que se centran en el dinero en metálico.
Otro factor que hace de los centros escolares una presa fácil es el hecho de que tengan un horario tan conocido, que los mantiene vacíos los fines de semana y los festivos. Situaciones como esta se vienen repitiendo periódicamente. Por ejemplo, en enero del año pasado en el Sanjurjo de Carricarte donde, al llegar al centro, el personal descubrió que habían allanado el lugar: las aulas y el salón de actos aparecían revueltos y con varios destrozos, habían desaparecido los ordenadores, como es habitual en estos casos. Igual que ocurrió en el caso del Eusebio da Guarda con el carrito de libros, también el robo también tuvo su anécdota: se llevaron los peces que eran las mascotas en las clases de los más pequeños.

La ola de robos con fuerza que afecta a la ciudad se extiende ya a los colegios