El dulce tradicional ejerce de respiro para un puente atípico y con restricciones

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La cita del día de Todos los Santos es ineludible para muchos, pero con las circunstancias actuales son numerosas las personas que han tenido que alterar sus planes de rendir tributo a los familiares que los han dejado. Por lo que en momentos así, el único resquicio de la tradición que queda de estas fechas son los dulces.

Desde ya hace varios días los escaparates de pastelerías y confiterías se han llenado de dos de los elementos más típicos de este puente, los huesos de santo y los buñuelos.

Es el caso de Glacce, donde pusieron estas curiosidades culinarias a la venta el pasado fin de semana, con el fin de, por lo menos, mantener una parte de la tradición de las celebraciones de Todos los Santos. “Como quedan tantas pocas cosas bonitas, pues la gente las sigue respetando”, explican desde el propio establecimiento.

Medio siglo

Señalan que llevan en el negocio más de medio siglo y que estas tradiciones son “de toda la vida”. Así, ponen a disposición del público diferentes variedades de huesos de santo, así como “buñuelos rellenos de crema, de nata o de chocolate, los más tradicionales, todos los años hacemos los mismos, la gente viene a propósito a por ellos, algunos están deseando que empecemos para venir a buscar los buñuelos y los huesitos”, explican entre risas.

Este tipo de dulces acostumbran a ser caseros, realizados cada día. En concreto, los de Glacce solo se podrán disfrutar en estos días, que empezaron el pasado fin de semana y se alargarán hasta el próximo, “empezamos ocho días antes y los mantenemos hasta ocho días después”.

En definitiva, aun con restricciones de movilidad y reunión y con los cementerios con aforos limitados, para este puente de Todos los Santos todavía se puede echar mano de la pastelería, que aunque “producto de lujo” ayuda a pasar mejor las penas, “un dulce nunca amarga”.

El dulce tradicional ejerce de respiro para un puente atípico y con restricciones