Una sorpresa en cada esquina

La compañía Femme Fatale llevó la picardía y el cabaré a la plaza de Lugo quintana
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La celebración del día de la pequeña de las artes escénicas tuvo un toque popular en la ciudad. La danza se vistió de domingo para conectar toda peripuesta con el ocioso. El que no se esperaba más anécdotas en su paseo vespertino que el vino y el pincho de antes de comer.

Sin embargo, en muchas esquinas de la ciudad, algunas de las compañías que se rompen las mallas todos los días por salir a flote dieron una pequeña sorpresa al dominguero. Sobre lo gris del asfalto que rodea al Obelisco, los niños pudieron ver al mediodía un festival de colores y de formas.

Eran los Pistacatro llevando lo más vanguardista de la danza en bandeja y bien triturado. Para que los pequeños solo tuvieran que sentarse y disfrutar. Sin más. En otra punta de la ciudad, Femme Fatale era cabaré y picardía en “Unha cadeira para mover o mundo”. La agrupación de profesionales ataviados con plumas y medias de rejilla llevaron su espectáculo por la plaza de Lugo y la Galera, donde le hacían frente a gotones de lluvia, que no impidieron su puesta en escena.

Sentados en sillas, el estilo de pecado y purpurina salió a tomar el aire al exterior. Ya por la tarde, el Día Internacional de la Danza pasó por ser contemporáneo y tradicional a la vez porque si Entremáns representaba en María Pita parte de su montaje “En la cuenca de tus ojos”, el grupo de música de baile tradicional Xacarandaina revolvía en las raíces para sacar el mejor de sus repertorios. El que se aprecia a ritmo de gaitas y panderetas en un cuadrilátero que no fue el único que se puso al servicio de las artes escénicas.

En el Ágora, la Asociación Profesional de Danza Escénica de Galicia instalaba un stand informativo para acercar la actualidad del sector al público general con un manifiesto y actuaciones a lo largo y ancho del edificio. Allí, también se daba cita a las siete la compañía Cobos-Mika, que ofrecía la pieza “ScRaqueja’t” en el auditorio. Una creación que permitió ver el hermanamiento de la danza contemporánea y el hip hop a través de un juego de palabras inventado.

De esta forma, la creatividad de los bailarines dio pie a un lenguaje nuevo con el que público infantil y adulto experimentó sensaciones. Emociones provocadas por el movimiento del cuerpo en una jornada donde se presentaron todos los estilos dancísticos a demostrar su carácter universal.

En la calle y bajo cubierto, los coruñeses tuvieron la oportunidad de aproximarse hasta ellos para sentir. Rompiendo así las barreras que imposibilitan llegar hasta esta forma de hacer arte a través del cuerpo. En total, fueron siete los espectáculos desplegados por el mapa de la ciudad. Siete ejemplos que confirmaron las posibilidades del género. Tal vez, el más olvidado de todos.

Una sorpresa en cada esquina