La petición de Eusebio da Guarda para construir el instituto que lleva su nombre

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El 30 de septiembre de 1881 se dio cuenta de una instancia de Eusebio da Guarda, en la que exponía que, llevado de su amor al pueblo en que nació, se obligaba a construir, a sus expensas, un edificio para instituto, escuela de Artes y Oficios y estación meteorológica. 

Todo esto lo haría cuando el Ayuntamiento consiguiera la cesión de todo el baluarte del Caramanchón de manos del Gobierno. Además solicitaba que se hiciera la rasante de las tres baterías para proceder al replanteo y se le entregara el solar completamente explanado. Todo esto cediendo al constructor todo el material que resultara de sillería y pizarra, con destino al nuevo edificio y que se expropien, por causas de utilidad pública, los solares situados en la parte sur de dicha batería y el antiguo cuerpo de guardia de Puerta de Arriba.

Tras ver el informe que emitieron las comisiones de Policía y Fomento, éstas propusieron comenzar las gestiones para obtener del Estado la cesión gratuita de los terrenos del Caramanchón.
 
Resolución del expediente
El 13 de marzo de 1882, el Ayuntamiento recibió un comunicado del diputado a Cortes, Aureliano Linares Rivas, dirigido al Alcalde, acompañado de otro del Subsecretario del Ministerio de la Guerra, en que daba conocimiento de haberse resuelto el expediente sobre la cesión del baluarte del Caramanchón, disponiendo su entrega a Hacienda por el precio de tasación.

El 11 de diciembre, se aprobó el proyecto de exposición a las Cortes del Reino, formado por la comisión de Fomento, para que concedieran el terreno, perteneciente al Estado, del baluarte del Caramanchón, comprendiendo su espigón, baterías y su respectiva superficie, con la explanada de Gola, del propio baluarte, a fin de construir el instituto de Segunda Enseñanza.

En 12 de marzo de 1883, se lee la Real orden de 20 de diciembre, que comunica la Administración de propiedades e impuestos de la provincia, y que pedía al Ayuntamiento que afirmara su insistencia en la pretensión de que se le cediera el terreno que ocupa el baluarte del Caramanchón, y si estaba dispuesto a satisfacer las 55.838,57 pesetas en que se tasó, para proceder, en caso afirmativo, a la instrucción del expediente.

En esa misma sesión, se acordó con los propietarios de los solares a los que afectaba la construcción proyectada, que indicaran si cedían a concierto los solares necesarios y, en caso afirmativo, la cantidad. Así, cedieron solares los propietarios José Morodo, Manuel Atocha, Manuel Mojardín y Eugenio Veiga.

Construcción
El 20 de marzo, el Ayuntamiento dio comisión a los señores Alcalde y Miranda para hablar con el arquitecto Domínguez Coumes-Gay y Eusebio da Guarda, para prescindir del algún solar, para el edificio del instituto.

El 27 de julio, mediante telegrama del Ministerio de Hacienda al Capitán General, José Sánchez Brégua, y que éste remitió al alcalde, manifestando que fue resuelto según sus deseos, la concesión al municipio de los terrenos del baluarte. Otras comunicaciones, serían notificadas por los Diputados a Cortes, Antonio del Moral y Aureliano Linares Rivas.

Así las cosas el 3 de agosto, el Delegado de Hacienda, mediante oficio de 31 de julio, traslada la Real Orden expedida por el Ministerio de Hacienda, por la cual se resolvía ceder en pleno dominio al municipio, el baluarte del Caramanchón, mediante el abono de las 55.838,57 pesetas en que fue tasado por el Ramo de la Guerra, cuyo pago en metálico verificaría esa corporación. El pago se hizo en tres plazos y dos años, abonando el primero al contado, en proporción de un 20%, el segundo y tercero, al 14% cada uno, según determinaba el artículo 3 de la ley de 21 de diciembre de 1876.

Compensación
Por último en la sesión del 20 de agosto, se aprueba por el Ayuntamiento la percepción en pleno dominio del baluarte del Caramanchón. Más tarde, el 28 de marzo de 1884, Eusebio da Guarda, pide que se le asegure que el instituto de Segunda Enseñanza, construido a sus expensas, fuera siempre dedicado a la misma, sin que pudiera aplicarse a ningún otro objeto, a la vista del informe presentado por la Comisión de Fomento, a la que se había agregado el alcalde, Alejandro Brandao Piñeiro, y el primer teniente de alcalde, Antonio Labaca Fernández. El Ayuntamiento acordó aprobar por unanimidad el mencionado informe en todas sus partes.

Con todo esto, se concedió, en sesión del 3 de julio de 1886, licencia a Eusebio da Guarda, para la construcción del instituto de Segunda Enseñanza, en los terrenos denominados del Baluarte del Caramanchón.

Finalmente el 29 de agosto de 1890, el Ayuntamiento se hizo cargo del Instituto. En cuyo acto, el alcalde indica que se había hecho cargo con la comisión designada al efecto, en nombre del Ayuntamiento, del edificio que con destino a Instituto de Segunda Enseñanza, construyó a sus expensas Eusebio da Guarda, otorgándose las correspondientes escrituras. Además, propone, como prueba de gratitud que se debe a tan generoso hijo de este pueblo, se acuerde la colocación de los bustos de da Guarda y de su finada esposa, Modesta de Goicouría, en el salón de actos del edificio. 

El señor Martínez pidió que además se colocase, en el expresado edificio, una lápida conmemorativa de la fecha en que el señor da Guarda entregó a la corporación el referido edificio. El Ayuntamiento, por unanimidad, acordó que se consignara en acta el más expresivo voto de gracias a Eusebio da Guarda, por la donación tan valiosa. En aquel mismo año entraría la primera promoción de estudiantes al recién abierto Instituto da Guarda, del que en el próximo año se cumple su 130 aniversario.

La petición de Eusebio da Guarda para construir el instituto que lleva su nombre

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