Del 2012 al 2016: una lectura coruñesa

Leiceaga, Feijóo y Villares hicieron parada en A Coruña durante la campaña

La política es cíclica. Y todas las elecciones, sean del tipo que sean, y aunque los partidos lo nieguen por intereses propios, tienen una lectura local, pues siempre marcan tendencia.
Fue en las autonómicas de 2012 cuando se detectó que el eje político de A Coruña –que en los dos comicios de 2011, municipales y generales, había apoyado abrumadoramente al PP– empezaba a rotar. Entonces, el PP obtuvo en la ciudad el 39% de los votos (48.114) mientras el bloque de izquierdas sumó un 47% (25.010 votos de AGE, 23.649 del PSOE y 9.270 del BNG). Trasladados a unas municipales, los resultados suponían que el PP perdería la mayoría absoluta en María Pita, al quedar en 13 ediles, por los 14 de AGE (6), PSOE (6) y BNG (2). Los populares se lo tomaron como un leve toque de atención, pero siempre incidiendo en que en unas municipales se votaba en clave local. El tiempo demostró que había otra lectura, que algo estaba cambiando: AGE, caldo de cultivo de las actuales mareas, emergió con fuerza en aquella jornada.
La tendencia se consolidó en la siguiente cita, en teoría una parada menor como las europeas, siempre con alta abstención. Aquella noche electoral de mayo de 2014, un interventor del PP coruñés se sorprendió: “Muchos votaron una cosa llamada Podemos”. No veía La Sexta ni conocía a Iglesias. En A Coruña, el PP ganó con 24.576 votos. Casi un 27% del total, frente al 52% del bloque de izquierdas: 20.004 del PSOE, 11.192 de Podemos, 11.301 de AGE y 5.458 del BNG. Extrapolados a unas locales, el PP pasaría de 14 a 9 concejales, y por tanto a la oposición de un gobierno con 8 ediles del PSOE, 4 de Podemos, 4 de AGE y 2 del BNG. Esa día irrumpió Podemos, creado por Iglesias bajo la inspiración de AGE, a quien había asesorado, cuando era un desconocido, durante las autonómicas de 2012.

la marea
Al mes siguiente de las elecciones europeas, el 22 de junio, se celebró un debate en la Casa Tomada de A Coruña. Fue el origen de Marea Atlántica: de hecho, Manuel Rivas “bautizó” ese día al partido que hoy manda en María Pita. Repasando el vídeo de ese “debate municipalista” se comprueba que aparecen, delante o detrás de las cámaras, gran parte de los ahora concejales y asesores de Marea. Entonces, Podemos no había aclarado si concurriría con su marca a las municipales del año siguiente, pero los mareantes ya sabían que no lo haría y, con esa información privilegiada, se lanzaron a articular un partido. Intentaron aglutinar todo lo que había a la izquierda del PSOE, y solo el BNG se resistió. Ya en la campaña de las municipales, Iglesias reventó Palexco y la Marea subió. El PP ganó por un puñado de papeletas, pero logró el mismo número de concejales que Marea, 10. Ambos partidos rozaron el 30% de los votos, pero el bloque de izquierdas ganó de largo al de centro derecha: 55% por 40%.
En el PSOE se recibió una orden directa de Pedro Sánchez: allá donde Podemos o mareas pudiesen gobernar se les apoyaría. En su mente estaban las generales de diciembre del 2015, en las que quería apoyarse en Podemos para llegar a Moncloa. Así, creía, se ganaría su favor. Es por ello que en la noche electoral de mayo del 2015, sin haber finalizado el recuento, Barcón anunció que apoyaría un gobierno de Marea. Sin condiciones. Aquella decisión marcaría la política coruñesa. El PSOE local vive desde entonces en una paradoja: sostiene a Marea pero no se entiende con ella.
Tras las municipales de mayo de 2015, llegaron las generales de diciembre de ese mismo año, en las que la mayor novedad en A Coruña fue la irrupción de Ciudadanos. El bloque de centro derecha, sumando PP y el partido naranja, rozó el 43% de los votos, frente al 53% de las izquierdas. Y, como última referencia, están las generales del 2016, cuyas principales noticias fueron la subida del PP, la recuperación del PSOE y la pérdida de 8.313 votos por parte de las mareas, lo que acercó al centro derecha (46%) a las izquierdas (50%). Extrapolando los resultados a unas municipales, resultó que el PP, de lograr unos 400 votos más, gobernaría María Pita con el apoyo de Ciudadanos.
Hoy toca ir de nuevo a las urnas. Si bien durante esta campaña se ha hablado poco en clave coruñesa (excepto algunos anuncios de Feijóo), lo que ocurra será decisivo para la política local, pues determinará la posición futura del PSOE cara al gobierno de Marea Atlántica. De haber multipartito en Santiago, se supone que sus relaciones mejorarán. ¿Pero qué ocurrirá si En Marea da el sorpasso a los socialistas pero Feijóo logra mayoría? Sumado a un segundo factor, que es que Sánchez no logre articular en Madrid una alternativa a Rajoy, podría suponer un cambio de actitud del PSOE en España y, por tanto, en María Pita. ¿Acaso tendría sentido que, de no necesitar a las mareas y podemitas en Madrid y Galicia, los socialistas sigan apoyando incondicionalmente a lo que el propio Sánchez ha calificado como “una suma de decepciones”? Así se refirió a En Marea, al que, en función de lo que hoy ocurra, el PSOE podría empezar a ver más como un rival directo por su mismo electorado que como un aliado. Es cierto que unas terceras elecciones generales podrían demorar ese cambio de actitud por parte socialista; o quizá no, y precisamente cara a esa posible repetición el PSOE empiece ya a marcar distancias.

medida
Los comicios de hoy también servirán para medir el apoyo de los coruñeses a su actual gobierno tras un año y cuatro meses de gestión. La implicación de la Marea coruñesa con Villares ha sido total, mucho mayor que la que tuvo con En Marea en las dos elecciones generales. En este caso ha designado al candidato, ha liderado la creación del “partido instrumental”, ha estado en la cocina de la campaña y Ferreiro se ha volcado en los mítines. Es más, el discurso de Villares calca las consignas de Marea: “o pobo é quen máis ordena” o “un goberno para o 99%” son mantras que Villares 2016 repite como Ferreiro 2015. El alcalde coruñés ha reconocido que “a xente non ten a mesma ilusión que hai un ano”, en referencia, suponemos, al pinchazo en el mitin de Colau, quizá una prueba del desgaste que supone gobernar.
En definitiva: Marea espera revertir la caída de diciembre, al tiempo que el PSOE aguarda consolidar su recuperación. ¿Y el PP? Pues confía en que hoy se ponga la primera piedra de su regreso a María Pita en 2019. Porque la política es cíclica y todos las elecciones marcan tendencia. E igual que las autonómicas de 2012 mostraron que el electorado coruñés viraba a la izquierda, los populares creen que las gallegas de 2016 anunciarán lo contrario. n

Del 2012 al 2016: una lectura coruñesa

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