El fiscal pide 16 años para un expolicía por ahogar a su novia en la playa de Carnota

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Un móvil económico aprecia la Fiscalía en la muerte de María Dolores Villar, la quincuagenaria cuyo cadáver apareció flotando, en agosto de 2008, en aguas poco profundas de la playa de Carnota. El escrito de acusación que acaba de presentarse señala al que entonces era su pareja –un exgente de policía– como responsable del fallecimiento, que se califica como un homicidio agravado por el abuso de superioridad del presunto agresor y por el vínculo de parentesco que unía a víctima y acusado, por ser estos pareja sentimental. Por el crimen, y por el robo de dinero que según concluye la acusación pública pudo motivarlo, el hombre se enfrenta a una petición de condena de 16 años.
Dos hechos son los que llevan al fiscal a concluir que el quincuagenario que en los próximos meses ocupará el banquillo de la Audiencia coruñesa veía la relación con la fallecida como una forma de conseguir “dinero fácil”, y lo mismo de su muerte. Por un lado, las dos llamadas que según recoge el escrito de calificación hizo a un cerrajero para abrir la caja fuerte que su pareja guardaba en casa –de ella faltaron 15.000 euros– en meses previos al deceso y por otra, las pólizas de seguros de vida que ambos suscribieron pocas semanas antes de la aparición del cadáver, y en los que el hoy acusado se convertía en beneficiario.

provocado
Con estos indicios en la mano, el Ministerio Fiscal considera que el ahogamiento de la mujer no fue fortuito, y que fue su acompañante el que lo provocó, valiéndose de su mayor fuerza, de la complexión pequeña y débil de la víctima y sus escasas nociones de natación. Como se describe en la calificación, el exagente es un hombre alto, posee “una extraordinaria fuerza” y domina la natación y el buceo, amén de ser conocedor de “técnicas de defensa personal” por los cursos realizados durante su época como agente nacional.
En este contexto, la tesis de la acusación es que el hombre convenció a Villar para que lo acompañase a una zona resguardada de la playa y allí logró sumergirla bajo el agua “con la presión y fuerza de su cuerpo” hasta que ella perdió la vida.
Esta reconstrucción, no obstante, choca con la que plantea la defensa, que se ejerce desde el despacho de José Ramón Sierra,  y que mantiene que el ahogamiento fue accidental. Esta parte se basa en la falta de pruebas directas que apunten al acusado como autor del crimen y a las dudas mismas de que la muerte de la víctima fuese violenta, como así sugieren las tres autopsias a las que fue sometido el cadáver durante la instrucción: ninguna de las tres destapó signo alguno de violencia en la fallecida.

El fiscal pide 16 años para un expolicía por ahogar a su novia en la playa de Carnota