Un acusado de maltratar a su esposa alega que la víctima se golpeó al caer de una silla

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  redacción>a Coruña

  Con tres peticiones de condena por maltratar a su esposa de forma continuada, y la posibilidad de pasar en la cárcel casi 12 años, el acusado subió ayer al estrado para declarar ante el juez de la sección primera de la Audiencia Provincial. Aseguró que “nunca” pegó a la víctima y que las lesiones que presentó su mujer el pasado julio de 2008, se las hizo ella misma debido a un accidente doméstico. A preguntas del fiscal, declaró que ella se había caído al subirse a una silla en la cocina de su casa, en un momento en que él ni siquiera estaba en el domicilio familiar.
Sin embargo, en el escrito de la acusación pública se recoge una rotura de tímpano que la denunciante mantiene se produjo cuando el procesado la golpeó en un oído –“y no me pegó más porque estaba nuestro hijo”–. Al entrar en la sala, de hecho, dijo que no escuchaba las preguntas del magistrado. Eso sí, después pudo continuar respondiendo sin mayores problemas.
A pesar de que en su declaración la mujer apuntó que los celos de su marido eran un problema en el discurrir habitual de la relación, el hombre lo negó en su declaración y aseguró que él era el que sufría esta situación y la celosa era ella. Contó cómo el día en que se denunció la agresión, su pareja y él discutieron precisamente porque ella lo acusaba de estar viendo a otra persona: “Nos fuimos a acostar y ella me tiró a la cara unos calzoncillos”.
Apunta que se quitó la prenda de encima de un manotazo y que probablemente por eso le dio a ella un golpe accidentalmente. Ella primero negó que desconfiase de él. Después, reconoció que comenzó a hacerlo cuando “llegó a casa con ladillas”. Reveló además que el imputado solía “mirar a diario sus bragas” para buscar manchas y pruebas de que lo engañaba y que estuvo a tratamiento psiquiátrico por una “celopatía”.

Celos > Precisamente el fiscal le preguntó al procesado por esta patología, pero él la negó. Señaló que si alguna vez se había sometido a una terapia fue sólo después de los hechos “por una depresión y para arreglar los problemas con ella”.
También desechó las acusaciones de alcoholismo y, a pesar de que la acusación particular quiso probar que en 2005 había sido derivado a la unidad de alcoholismo, aseguró que tan sólo tomaba “una cerveza al día”. Posteriormente, el letrado encargado de su defensa explicó que sus pruebas analíticas habían sido siempre “normales” y no indicaban los niveles que suelen presentar los dipsómanos.
Ambas partes hablaron en sus declaraciones  de supuestos intentos de suicidio en fechas posteriores a la denuncia. En primer lugar, el imputado confesó que el suyo, ocurrido en 2009 fue “sólo para llamar la atención”. En aquella ocasión amenazó con tirarse desde un puente en una localidad cercana a Santiago. Al mismo tiempo también dudó de que el intento de ella fuese real: “Se metió unas pastillas en la boca, pero no sé si las tragó o no”.
El retrato robot que la víctima hizo finalmente de sí misma hablaba de una madre preocupada y una esposa que durante meses acompañó a su cónyuge a pescar “para que dejase de beber”. Una mujer “enamorada” que, después de marcharse a Suiza escapando de unos presuntos malos tratos, volvió “porque estaba enamorada y quería que él cambiase”. Pero la situación que pretendía fue muy distinta de la que llevó a la conclusión de la relación, después de dos supuestas agresiones en 2008.


 

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