Reportaje | Dos “davides” y el mismo apellido de “artista”

La exposición se podrá disfrutar hasta el 29 de septiembre | javier alborés
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David Aja es un minimalista absoluto. Trabaja con fondos blancos y usa colores puros, casi siempre dos. Cuenta el comisario de la exposición  “Superpoderes. David Aja e David Rubín”, Asier Mensuro, que los dos son artistas porque innovan y en su forma de hacer le dan al que viste capa o tiene habilidades extraordinarias su sello propio. 
La muestra, que se podrá ver en Afundación hasta el 29 de septiembre, recorre la trayectoria de ambos lápices en más de 370 originales que no solo confirman que hay talento. También explican el proceso, de un Rubín que traza en lápiz las páginas, les inyecta tinta y las pare o de un Aja que se plantó en medio del mercado norteamericano para dejar a un lado esa explosión de color que caracteriza a las creaciones Marvel para centrarse en solo dos de la paleta. 
De esta forma, sus álbumes sobresalen en la estantería de las novedades: “Es más inteligente de lo que parece porque se pregunta: ¿Cómo puedo hacer para destacar la cubierta?” y el ojo va. No titubea. Lo coge y después al amante del noveno género le puede gustar o no, pero tiene un alto porcentaje para ser el elegido. Parte con ventaja. Pasó con Cráneo Rojo, el malo de “Capitán América”, para el que se inspiró en un cartel de propaganda nazi. 
Antes de que Aja pusiera un pie en el país, los logos eran intocables. Cuenta Asier que David desatendió a la tradición para modificarlos al gusto, según la grafía que usa en cada libro. Por cosas como estas, dice el experto, Aja y Rubín son artistas. En el caso de Rubín, el modo de trabajar marca la diferencia. El gallego lo hace todo. En la exposición se colocan las planchas a grafito y a tinta y también las impresas finales. De influencias tan dispares como Jack Kirby o Frank Miller a pinceladas que recuerdan al cómic francés y japonés, Rubín también bebe de la Banda Deseñada gallega. 
Todo esto junto hace que su iconografía sea “muy novedosa”, quizá por eso está nomidado a cuatro Eisner, que son como los Oscar del tebeo. 
Además, los autores no solo toman recortes del cómic. Cuenta Asier que la versatilidad de Aja va desde el Art Déco, al grabado japonés o a las películas de terror italianas. De Rubín se pueden ver trabajos impecables como el de Aurora West y colaboraciones puntuales o versiones de personajes como Batman. 
Entre los dos hacen el cartel, un plus que sumar para acercarse a ver a estos dos nombres bailar juntos, a los que el comisario califica de “trascendentes”. Explica que la iniciativa de la entidad con sede en el Cantón se engloba dentro de esa tendencia a dejar entrar al cómic en los museos. Asimismo, tiene la condición de necesaria porque reflexiona sobre el icono del superhéroe. Ahora que Superman es un octagenario, Asier recuerda que su autor Jerry Siegel, que era judío, lo hizo porque su situación era complicada y quería inspiración. 
Esto es, para el experto, lo que hace que un icono tenga éxito porque saca “lo mejor de nosotros mismos” y debido a que los superheroes ya no son lo que eran al principio, la muestra da pistas de hacia dónde van. 
Entre los trabajos reconocidos de Aja como “Inmortal Iron Fist”, “Haweye” o “Avengers”, están curiosidades aún por asomar su pata en el sector. Se trata por ejemplo de la portada y tres páginas de “The seeds” que diseñó y que saldrá a la luz en las próximas semanas. Aquí está la clave de porqué el dibujante tiene cinco Eisner en la estantería. 
Del ourensano, la muestra incluye “El héroe”, un homenaje a los pioneros del género como Kirby, donde plasma su Hércules junto a otras propuestas donde fusiona cómics-book norteamericanos y manga. También están criaturas como Spirit o Private Eye y la exposición se convierte en un gustoso aperitivo antes de que las viñetas conquisten la ciudad desde o Atlántico. Queda solo una semana. l

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