Los indicios apuntan a que la víctima de Oza-Cesuras murió de un disparo en la nuca a la puerta de su casa

Los miembros de la Policía Científica de la Guardia Civil recogieron pruebas del lugar del crimen | quintana
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La Policía Científica de la Guardia Civil pasó la jornada de ayer en la casa del número 63 de Vilar de Costoia, en Porzomillos, en Oza-Cesuras, recogiendo las pistas que aclaren las circunstancias de la muerte de la propietaria del inmueble, de 33 años y madre de un niño de casi tres, a manos de un camionero de 51 años que presuntamente habría entrado a robar y que acabó matándola, supuestamente de un disparo, delante de su casa. La Guardia Civil confirmó que el sospechoso sigue ingresado en el hospital, después de sufrir un infarto durante la huida.

Las fuentes consultadas reconocen que es un caso atípico, y muchos de los detalles que van saliendo a la luz solo complican la trama, a la espera de que los investigadores encajen las piezas. Lo que sí se sabe es que el suceso tuvo lugar pasadas las siete de la tarde. A esa hora los vecinos pudieron escuchar gritos cuando víctima y asaltante salieron por la puerta. Fue entonces cuando él le habría disparado con una pistola a corta distancia, alcanzándola en la nuca y matándola instantáneamente (los agentes encontrarían el casquillo poco después).

Luego el sujeto, que iba vestido con un chaleco reflectante, supuestamente trató de huir saltando el portalón de la finca, hiriéndose de consideración en la ingle con las púas que protegían el acceso. Al caer al otro lado, se torció el tobillo, y los vecinos pudieron ver cómo se arrastraba tratando de ocultarse. Cuando llegó la primera patrulla de la Guardia Civil, lo encontraron detrás de unos arbustos, convulsionándose presa de un infarto. “Tuvieron que darle con las palas”, recuerda un testigo presencial.  

Sin cómplices

Varios testigos aseguran que, en ese momento, uno o dos individuos que se encontraban en un vehículo gris arrancaron y se perdieron de vista. Los vecinos creen que se trata de cómplices que estarían aguardando al sospechoso para huir, pero fuentes del Instituto Armado descartan que esto fuera cierto y atribuyen esta impresión a que hace dos años, la zona de Oza-Cesuras fue el escenario de muchos robos con allanamiento, lo que habría generado aprensión entre los vecinos. La realidad es que el vehículo del sospechoso fue localizado horas después por los agentes de la Guardia Civil en los alrededores y fue trasladado por una grúa a la Comandancia.

La Policía Científica examinó el lugar por donde habría entrado, una ventana situada justo encima del garaje, lo que le habría proporcionado una entrada ideal. El lugar apartado y la oscuridad reinante a esa hora también le favorecieron para entrar sin ser visto, aunque es difícil de explicar por qué llevaba algo tan llamativo como prenda reflectante. Los vecinos suponen que su intención era hacerse pasar por un peatón cualquiera.

Conmoción

Entre los residentes de la zona, la conmoción era palpable. Muchos conocían a la víctima, una auxiliar del hogar, de veinte años atrás, cuando sus padres venían los fines de semana a esa misma casa y estos lazos se habían estrechado aún más cuando se instaló allí hace doce años con su marido. Este se encontraba en el trabajo y fueron sus suegros, que acudieron poco después con su nieto, al que cuidaban (para que su hija, que estaba convaleciente de una operación intestinal, pudiera descansar), quienes le avisaron de lo ocurrido. Cuando llegó, estaba fuera de sí, y los agentes tuvieron que reducirle para que no agrediera al sospechoso.  

El ayuntamiento de Oza-Cesuras decretó tres días de luto por el asesinato de una vecina de Porzomillos. “Estamos consternados por este suceso”, declaró el alcalde, Pablo González Cacheiro.

Los indicios apuntan a que la víctima de Oza-Cesuras murió de un disparo en la nuca a la puerta de su casa