El último, contra el último

El Basquet Coruña debe mejorar tanto la circulación del balón como la puntería perdidas en el encuentro del pasado viernes, donde un milagro final le salvó de una derrota que hubiera sido muy peligrosa de cara al futuro
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El Basquet Coruña afronta esta noche su último partido del año, el primero de la segunda vuelta, frente al último clasificado del grupo A, el Tizona Burgos, una cita en la que los pupilos de Sergio García deben mantener la concentración al máximo... y mejorar el juego desplegado el pasado viernes.

La milagrosa victoria (62-60) ante el Oviedo, fraguada en un parcial de 9-0 en poco más de la mitad de un último minuto de ciencia-ficción, tapó un malísimo partido –lo peor del curso junto a la primera mitad del debut ante el Valladolid– de la ‘marea naranja’, muy errática en el tiro desde todas las posiciones: terrible el 16 de 48 en lanzamientos de dos, con innumerables fallos en intentos desde cerca del aro.

La defensa, el rebote y el arranque de garra final salvaron los muebles en un partido de vital relevancia, ya que una tercera derrota en casa contra rivales que pasarán a la segunda fase, a donde se arrastran los resultados de la primera, habría supuesto un importante hándicap de cara a las ambiciosas aspiraciones futuras.

 

Dos sorpresas

El Tizona cuenta sus triunfos por sorpresas. En la sexta jornada tomó Palencia (71-85) y la pasada semana tumbó al Valladolid (92-91), en un duelo donde destacó Spencer Reaves (23 puntos) y del que los pupilos de Lluís Riera –que reemplazó hace dos semanas al destituido Jorge Elorduy–se levantaron, en la segunda mitad (50-33), de un nefasto segundo cuarto (13-32).

Serygne Barro (10.9 tantos y 7.3 rebotes) y Kris Joseph (11.0 y 5.0) son, junto con Reaves y Ayoze Alonso (9.0, 1.3 y 2.6 asistencias), los referentes de un equipo burgalés muy poroso en defensa: 84.7 puntos de media, y que, curiosamente, supera al BC en cinco apartados estadísticos: acierto desde larga distancia y desde el 4.60, asistencias, robos y pérdidas. Virtudes insuficientes para compensar la ingente cantidad de canastas que encaja: el resultado de la media de puntos de los cinco partidos que ha perdido arroja un escalofriante 66-86.

Otro ejemplo de la pobreza defensiva de los hombres de Riera –entre los que es duda, por molestias en el cuello, el veterano y talentoso base Ricardo Úriz– es el cara a cara de la primera vuelta, programado para la fecha inaugural pero disputado el 10 de noviembre a causa de un positivo en Covid-19 de un jugador del conjunto castellano, donde el Basquet Coruña se dio un festín en El Plantío: 50-78.

Pero esto es la LEB Oro, donde “no hay enemigo pequeño” es mucho más que una simple coletilla, donde un despiste te puede costar muy caro y donde cada victoria vale, claro, su peso en oro.

El último, contra el último