La Marea denuncia que pierde dinero porque los vecinos no separan la basura

García, junto con uno de los expositores instalados en la plaza de Lugo javier alborés
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Que uno escoja el contenedor adecuado para depositar el papel, el cristal o los residuos orgánicos no es simplemente una postura ecológica, sino también una cuestión de economía. El Ayuntamiento calcula que si todos los coruñeses depositaran en el contenedor azul el papel para su reciclaje, supondría un millón de euros más para las arcas municipales. Es por eso que la Concejala de Medio Ambiente, María García, presentó ayer en la plaza de Lugo una campaña para animar al público a separar la basura correctamente: “Que a cidadanía colabore ou non lle acarrea mais ou menos gastos o concello na xestión de residuos”.
En la planta de Nostián entran cerca de 7,8 millones de euros al año por envases recuperados (que se reparten A Coruña, el Consorcio de As Mariñas y la propia Albada, concesionaria de las instalaciones) pero podrían ser muchos más. “Algúns barrios colaboran mais que outros, pero a porcentaxe media esta entre un 45 e un 50%”, señala García.
Es decir, que los coruñeses solo separan la mitad de la basura que generan y que es lo que se trata en Nostián. El resto, calificado como rechazos, va a Sogama. De separarse todos los residuos, el Ayuntamiento podría obtener un 50% más de ingresos por reciclaje

incentivos
La Concejalía de Medio Ambiente se plantea poner en marcha lo que denomina como “incentivos” a la separación de residuos. Es decir, que quien menos separe la basura, más tendrá que pagar por ella. “A elaboración do pliego de recollida ten que ser un punto de inflexión”, dice García, que reconoce que, por el momento, ni la ciudad y la ordenanza municipal están preparadas todavía para este plan.
Se tendrán que hacer proyectos piloto, porque requiere una logística muy compleja determinar “que bolsa de lixo pertence a qué casa”. No va a ser un proceso inmediato, pero será necesario para revertir la degradación en la calidad de la basura que comenzó en la ciudad a principios de este siglo. Cuando se abrió Nostián, en la década de los 90, la ciudadanía estaba muy concienciada, tras el desplome del antiguo basurero, de la importancia del reciclaje pero, poco a poco, se ha ido descuidando hasta llegar a la situación actual.

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