Las restricciones por el Covid deslucen una de las ferias más importantes de Betanzos

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La tradicional feria de Todos los Santos, la más importante del año en Betanzos junto con la del primero de mayo, se vio deslucida ayer por las restricciones implantadas para evitar la propagación del coronavirus, que impidieron desplazarse a vecinos de lugares como A Coruña o Arteixo, entre otros. El mercado se desarrolló sin incidencias pero contó con unas medidas de seguridad reforzadas por el Ayuntamiento, con personal específico para controlar que no se formasen grupos de más de cinco personas y se mantuviese la distancia.

Los productos otoñales y las flores fueron protagonistas. Castañas, nabizas y carnes para elaborar cocido se llevaron la palma, aunque también los crisantemos de Difuntos para colocar en las tumbas de los seres queridos.

A pesar de que la pandemia ha modificado los hábitos de la sociedad, ayer muchos mantuvieron intacta su costumbre de pasear por la feria y tomar el vermú en O Campo, una estampa habitual los días 1 y 16 en Betanzos. La lluvia respetó, aunque el ambiente fue mucho más reducido que en condiciones normales, señalaron en el municipio.

Carácter ancestral

Esta feria de Todos los Santos, al igual que las del resto del año, salvando las lógicas consecuencias del progreso, conserva cierto carácter ancestral, apuntan los betanceiros. La plaza Irmáns García Naveira se llena de tenderetes donde se comercia con hierros, paños, sellas, plantas, semillas, cerámica y otros artículos.

Junto con las calcetas de invierno, se mantiene un mercado nativo de interés etnográfico que ha ido desapareciendo con el avance de los tiempos.

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