La liquidación de Caixa Galicia como entidad

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Caixa Galicia, llegó a ser la mayor entidad financiera de Galicia, contaba con más de 800 oficinas repartidas por la región gallega, España y otros once países de Europa y América. Después de esta expansión, se produce el colapso económico de la entidad y su extinción llega en diciembre del 2010 cuando se fusiona con Caixanova, la cual también se tambaleaba, pero las prisas políticas acabaron con el sueño de Galicia, de contar con una caja propia, fuerte y solvente. Dando lugar al nacimiento del anacrónico nombre de Novacaixagalicia, que a nadie gustó y era el prolegómeno de un futuro incierto y de su pronta desaparición, como así sucedió.
Caixa Galicia contaba además con un grupo empresarial de más de cien empresas repartidas en quince sectores económicos, con participaciones relevantes en Tecnocon 20 por ciento, Pescanova 20 por ciento, Itinere 12 por ciento o Sacyr 2,99 por ciento.
Pero los errores cometidos en la época de bonanza saldrían muy caros, con una exposición al ladrillo fuera de lo normal, como fue la inversión fallida en el edificio de lujosos apartamentos de Benidorm, llamado “In-Tempo”, que costó a la caja gallega una pérdida de 93 millones de euros, ya que el mismo pasó a manos de la Sareb por la mitad y ahora dicho banco malo, quiere 100 millones, con la consiguiente pérdida para los ahorradores gallegos.
Esta fallida operación crediticia no sería la única, está también la millonaria operación por la que se pagó 49 millones, por la parcela de Ingenieros de Avilés en el año 2008, cuando la crisis del ladrillo ya había reventado, pero que los dirigentes de la entidad, que vivían en Babia, no se enteraron y pretendían levantar en dicho solar el Residencial Jardines del Pedregal, que seguramente lo es ahora, quedando en poder de la Sareb que la tiene en venta por algo más de 12 millones, esta operación forma parte de la investigación abierta en Galicia por la actuación de Caixa Galicia.
Quizás la guinda del pastel fue lo acontecido en el 2008 cuando se fusionan Martinsa y Fadesa, tras la compra de la mayor constructora gallega por parte de la madrileña Martinsa, que propiciaría poco tiempo después, la más sonada quiebra del panorama financiero español y en la que Caixa Galicia, sale perjudicada en 312 millones de euros, que se prestaron para llevar a cabo la operación de fusión de ambas empresas Martinsa-Fadesa, cuya sede social se quedaba en A Coruña, aunque no se tardó mucho en desmantelarla por completo.

operaciones
Otras inversiones inmobiliarias que resultaron fallidas para la entidad, el ejemplo de la toma del 5% de Astroc, de Enrique Bañuelos en el 2006, de cuya inversión Caixa Galicia, coloca el 1% en el mercado, esta operación hace que la caja recupere casi todo lo invertido, sin embargo al observar que aquellos títulos subían como la espuma, Caixa Galicia, recompra en el mercado ese mismo porcentaje a un precio muy superior, el resultado final sería el de unas pérdidas que rondaron los 55 millones de euros para la caja gallega.
Ante este cúmulo de errores en inversiones mal asesoradas y peor realizadas, la inspección bancaria llevada a cabo en el mes de septiembre del 2009, detecta la incapacidad de Caixa Galicia, a seguir sola. Cuyos problemas los arrastraba desde el ejercicio del 2007 debido al enorme riesgo contraído en la construcción y derivados de la misma, al invertir en dicho sector unos recursos elevados y centrar toda su inversión en este modelo entre los años 2004-2006, de modo que la provisión en el año 2010 era sanear a Caixa Galicia con 279 millones de euros, pero no lo podía hacer sin ayuda externa.

activos
Los activos pendientes de limpieza eran cuantiosos al finalizar dicho año, de modo que había 39 operaciones de crédito que sumaban un importe de 798 millones, que pasan a ser considerados impagados y otras 26 más que sumaban 425 millones, que se consideraban de alto riesgo de impago.
Mientras que en los activos específicos faltaban 394 millones por aprovisionar, de los que 330 quedaban sin cubrir al cierre del ejercicio 2009. Siendo las necesidades adicionales para la limpieza de activos adjudicados, como pago de deuda 208 millones, quedando pendientes de contabilizar otros saneamientos por un total de 127 millones  de ueros más.
El informe del Banco de España situaba las pérdidas posibles en 348 millones, de los que 250 eran del negocio directo del ladrillo y otros 98 de la concesión de hipotecas a clientes de Caixa Galicia.
El montante de las provisiones adicionales en el conjunto de su exposición inmobiliaria ascendía a 805 millones, alcanzando la entidad en el 2009, el record de morosidad, ya que la caja gallega se situaba en el 9,3 por ciento, casi el doble de la media nacional.
Todas estas circunstancias y añadidos a otros infortunios de cálculo de inversión, así como pequeños apaños de ventas de propiedades diversas por debajo de su valor, acompañado de las millonarias indemnizaciones que los responsables de Caixa Galicia se llevaron en su dorado retiro, acabó por arruinar a la caja orgullo de las provincias de A Coruña y Lugo. En un tiempo no tan lejano. Lo que forzó a la liquidación de Caixa Galicia y la responsabilidad civil y penal todavía está en el alero.

La liquidación de Caixa Galicia como entidad