Vecinos de A Coruña denuncian más ocupaciones de edificios abandonados en Palavea

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Desde hace unos años, la ocupación de viviendas abandonadas se ha venido convirtiendo en un fenómeno cada vez más común. Lejos de la okupación por motivos políticos por parte de jóvenes antisistema, como se hizo de la Comandancia de Obras, lo corriente ahora es que individuos en riesgo de exclusión social irrumpan en edificios abandonados para instalarse en ellos. En ocasiones, llegan a formar auténticas comunidades okupas, como ha pasado en Palavea, donde los vecinos denuncian las incomodidades que les provocan, con continuos ruidos y peleas. En un solo portal, el 56-A, tres pisos están ocupados. Uno de ellos con una familia con menores a su cargo.

Es el último paso de un proceso largo. En efecto, las viviendas de Epamar estuvieron rodeadas de irregularidades desde su comienzo. Estos edificios, situados en la calle de Padre Busto, eran una promoción inmobiliaria afectada por el estallido de la crisis inmobiliaria. Los dueños de esos pisos nunca llegaron a obtener la licencia de primera ocupación y a disfrutar de ellos,  Estos sesenta pisos no se sabe siquiera a quién pertenecen después de que Caja Duero exigiera a la promotora el pago de su deuda y esta se declarara en bancarrota.

Allanamientos

Primero comenzaron los allanamientos y los saqueos de todo el metal que contenían: el cableado eléctrico y de los ascensores fueron arrancados. Luego llegó la celebración de fiestas a altas horas de madrugada, las pintadas tanto en el exterior como en el interior de las casas, de tres pisos de altos, las ocupaciones ocasionales y ahora, desde el año pasado, parece que definitivas: no solo en el 56-A.

Al otro lado del bloque, en la plaza del mercado de abastos, otro edificio que forma parte de la misma promoción también está ocupado. Las molestias son constantes. Los propios okupas se niegan a hablar, por temor a que indeseables se instalen en los pisos menos dañados. Sobre todo los que tienen familias, y esperan que los Servicios Sociales les proporcionen una vivienda. Pero los vecinos aseguran que entre los okupas hay quienes se dedican al oficio de “casero”, instalando puertas con cerrojo para cobrar alquiler a los sintecho. Un fenómeno habitual, por otro parte, que se dio también en la calle de Ribeira Sacara, hace años.

San Pedro de Visma

Esta clase de ocupaciones suelen conllevar problemas de convivencia asociados a la marginalidad, como los incendios. Ayer se produjo uno en el número 3 de la calle de la Cuesta, en San Pedro de Visma, que calcinó la planta baja de una casa vieja, de la que habían expulsado a unos okupas hacía una semana

Según los bomberos, en el interior del edificio se localizaban varios focos. Usaron dos mil litros de agua para sofocar las llamas, pero el contenido quedó reducido a cenizas y el fuego dañó también la placa de madera entre dos pisos.

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