“En la vida hay que luchar y la autocompasión no sirve de nada”

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implantado coclear

Con motivo del 25 aniversario de GAES Centros Auditivos en Galicia, el profesor Javier Quintanilla impartió en el hotel Hesperia una charla sobre su sordera en la que destacó el papel de la tecnología para hacer frente a las patologías auditivas, en concreto sobre su implante coclear.

entrevista de h.h.

Javier Quintanilla es un experto en recursos humanos que asegura escuchar los sonidos a través de su corteza cerebral. Sus oídos dejaron de funcionar cuando cumplió los treinta. Sucedió de manera progresiva y se enfrentó a un abismo del que pudo salir gracias a la tecnología. Dos operaciones consecutivas en las que le implantaron un dispositivo en la cóclea le devolvieron en más de un 90% la audición, lo que evitó, sin duda, que su vida y la de los suyos se tornara para siempre. Es un ejemplo para todos y un referente para las personas sordas, que ven en él un espejo donde mirarse. Ayer, con motivo del 25 aniversario de la llegada de los centros auditivos GAES en Galicia, Quintanilla ofreció una charla en la que disertó sobre los avances tecnológicos en este tipo de patologías.
—¿Qué es lo que les cuenta a los asistentes a la charla?
—Sobre todo mi experiencia vital. Sufrí una hipoacusia severa que acabó con mi audición. Sin embargo, la llegada de la tecnología al campo sanitario cambió mi vida y evitó que me quedara sordo para siempre. Contará como luché contra la enfermedad y cómo le puede cambiar la vida a una persona.
—¿Qué es eso de los implantes cocleares?
—Es pura tecnología. Nos puentea el oído. Escuchamos directamente desde nuestra corteza cerebral. El aparato manda directamente los impulsos eléctricos al cerebro.
—¿Qué se le pasa por la cabeza a una persona que se queda sorda?
—Lo primero de lo que te das cuenta es que la sordera te aísla del mundo que te rodea. Las soluciones clásicas no me servían de nada, a pesar de que los audífonos son extraordinarios. Hay que dejar claro que ser sordo es una discapacidad total. En curioso, tengo un hijo con síndrome de Down y tengo más discapacidad que él.
—¿Cómo es su vida ahora tras el implante?
—Pues la verdad es que tengo mis complicaciones, pero me defiendo muy bien. A veces tengo problemas con el inglés que es un idioma que utilizo mucho debido a mi trabajo. Tengo contacto, como es lógico con muchos altos cargos y directivos de empresas y se sorprenden de mi actividad.
—¿Qué le diría a una persona que se queda de repente sorda?
—Esa es la segunda parte de mi charla. Les diría que en la vida hay que luchar y la autocompasión no sirve de nada. Tenemos que pensar que somos unos privilegiados por escuchar.
—¿Por qué hay tantas personas con problemas auditivos?
—El ruido. Las personas mantiene malos hábitos como el de escuchar sus aparatos reproductores de música con el volumen a tope, o estar en lugares con un ruido muy superior al que nuestros oídos pueden soportar. Con el tiempo nos volveremos sordos.
—¿Cualquier paciente puede tener un implante de este tipo?
—No. El nervio auditivo tiene que funcionar. El dictamen médico es el primer paso. Si es positivo, el implante funcionará.

“En la vida hay que luchar y la autocompasión no sirve de nada”