La polémica por el proceso de vacunación salta de la política a la cúpula militar

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en un acto de reconocimiento a la UME y del Grupo Táctico del Ejército de Tierra | efe
|

La polémica de la vacunación de alcaldes, concejales y consejeros autonómicos saltó ayer a la cúpula militar después de conocerse que se ha administrado la primera dosis al Jemad, una circunstancia que llevó al a ministra de Defensa, Margarita Robles, a pedirle explicaciones. 

La reacción de Podemos no se hizo esperar y el portavoz adjunto del partido en el Congreso, Enrique Santiago, ha pedido el cese del general Miguel Ángel Villarroya, cabeza de los ejércitos en su condición de Jemad (jefe del Estado Mayor de la Defensa). 

Tanto él como otros mandos del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) recibieron la vacuna, según confirmaron fuentes de este organismo, que detallaron que se hizo siguiendo el protocolo que se aplica a las Fuerzas Armadas, distinto al civil y que viene establecido por la Subsecretaría de Defensa. 

Según dijo protocolo, indicaron las fuentes, al Jemad y otros generales les correspondía la vacuna, por edad, una vez se había administrado a los sanitarios y a todos los militares que se iban a ir a una misión, tanto en el extranjero como en territorio nacional. 

Así, dice el EMAD -órgano que gestiona las operaciones de las Fuerzas Armadas-, se le ha inyectado también a militares y civiles implicados en la planificación, dirección y coordinación de las operaciones de otros escalafones, también de la tropa. 

A la espera del informe
A raíz de la noticia adelantada por El Confidencial Digital de que el Jemad, así como los generales Francisco Braco, comandante del Mando de Operaciones, y Fernando García González-Valerio, jefe del Estado Mayor Conjunto, se habían vacunado, Robles informó de que ha pedido a Villarroya un informe sobre el asunto que le llegará hoy mismo. 

“En función a lo que diga el informe, veremos”, aseguró la ministra, que ha añadido que en el Ministerio de Defensa, que se rige por el protocolo de otros organismos civiles, “no se ha vacunado a nadie”. 

La ministra socialista nombró Jemad a Villarroya, general del Ejército del Aire, en enero de 2020 y hasta entonces había ejercido de director del Gabinete Técnico tanto de Robles como de su antecesora, María Dolores de Cospedal. 

La vacunación de los militares se unió a la polémica esta semana por las dosis administradas, saltándose los protocolos, a alcaldes, concejales y consejeros, tanto del PSOE como del PP, en municipios de Alicante, Huelva y Murcia, así como en el Gobierno de esta última comunidad y de Ceuta. 

Ayer se añadieron a la lista los alcaldes de las localidades zaragozanas de Luesia y Asín, Jaime Lacosta (PP) y Rogelio Garcés (PSOE), quienes, después de que sus partidos les hayan abierto sendos expedientes, justificaron su vacunación en que estaba establecida en los protocolos del centro de salud de zona por su contacto con residencias de ambas poblaciones. 

En el caso del alcalde de Luesia, solicitó su baja del PP pero no abandonará la alcaldía, una decisión que deja en manos de sus vecinos, mientras que el Ayuntamiento de Asín afirmó que la vacunación de Garcés estaba “respaldada” por el centro de salud. 

También se vacunaron el alcalde socialista del municipio vallisoletano de Villavicencio de los Caballeros, Alberto de Paz, jy el cura del pueblo. 

La Junta de Castilla y León le acusó de utilizar la condición de patrono de una residencia de la tercera edad que le atribuye su puesto para ser vacunado. 

La polémica por el proceso de vacunación salta de la política a la cúpula militar