Concejales por un día en María Pita para demostrar que la movilidad sí es cosa de niños

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Llegaron en tropel a María Pita montados en sus bicicletas dispuestos a dejarle claro a los responsables políticos que gobiernan en la ciudad qué hace falta para que A Coruña sea una ciudad más accesible y respetuosa con el medio ambiente. 

Cerca de 90 niños estudiantes de 5º de Primaria del CPR La Grande Obra de Atocha pudieron ser ayer concejales por un día tras experimentar en sus propias carnes la comodidad de moverse en bici por la ciudad y dar así ejemplo a todos aquellos con los que se cruzaban a su paso. Salieron desde la plaza de España y recorrieron el Paseo Marítimo por el carril destinado a este tipo de vehículos para llegar hasta el Obelisco, donde realizaron distintas actividades enmarcadas en la Semana Europea de la Movilidad. 

El recibir una placa identificativa en la Unidad de Tráfico de la Policía Local fue una de las cosas que más ilusión provocó en los pequeños, que también probaron lo que siente a la hora de dirigir el tráfico con distintas herramientas como señales y silbatos.

Después de ser agentes, tocaba ahora ponerse en la piel de un edil en el Ayuntamiento.

Razonable preocupación 
A la entrada en el salón de plenos, las miradas a un lado y a otro de las bancadas y al techo y sus coloridas vidrieras eran una constante en los niños que fueron desfilando hasta ocupar alguno de los asientos de la habitación que, obviamente, se quedó pequeña.

El concejal de Movilidad, Juan Díaz Villoslada, fue el encargado de presidir la sesión debido a la causa del encuentro aunque, a la pregunta de “¿sabéis cómo se llama la alcaldesa?” se escuchó un rotundo “Inés” a coro.

Como en todo pleno que se precie, además del alcalde, en la mesa central deben estar el secretario y el interventor, por lo que Villoslada pidió a dos voluntarios que quisiesen sentarse junto a él; le sobraron candidatos. Tras explicarles brevemente en qué consiste un pleno municipal, el concejal insistió en la importancia de la sesión de ayer ya que "tenemos que tener una mayor concienciación para movernos caminando, en bici y en transporte público", al mismo tiempo que reiteró que "la acera es para los peatones".

Tras la introducción, Villoslada dejó que fuesen los pequeños los que protagonizasen el encuentro proponiendo sus medidas para mejorar la movilidad. “¿Vamos a poner bicis eléctricas?”; “hay muchos atascos lo que provoca retrasos para llegar a los trabajos y a los colegios. Yo creo que el remedio está en hacer carreteras nuevas”; “tiene que haber más paradas de bus y bajar el precio para atraer a más gente”; “hay que poner taxis eléctricos”; “hace falta más policía para dirigir el tráfico”; “deberíamos poner carril para bici y otro para bus”. Los alumnos de La Grande Obra de Atocha fueron enumerando propuestas que, a su entender, mejorarían y mucho el moverse por la ciudad mientras se sorprendían por ver a sus compañeros alzándose para hablar por el micrófono y se asustaban cuando el sonido estaba muy alto. La última pregunta antes de clausurar la sesión no dejó indiferente a nadie: “¿En 50 años estaremos muertos por la contaminación?”.

Juan Díaz Villoslada valoró encuentros como los de ayer porque, aunque los más pequeños no tienen casi nunca voz y mucho menos voto, “las cosas que dicen son siempre más que razonables”, por lo que les prometió ponerse a trabajar en todas las ideas que ayer afloraron en María Pita.

Concejales por un día en María Pita para demostrar que la movilidad sí es cosa de niños